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Comienzo (parte II)
Fecha: 08/05/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos
... delgado de mis pantalones de trabajo, así que podía sentir mucho cómo estaba masturbándose entre mis nalgas. -Oh, así me gustas Dulce, preciosa, me gusta tu culo, me gustas toda-. Pensé que tal vez ya era muy tarde para detener todo aquello, podía ser que se sintiera herido en su orgullo y en su hombría si me retiraba en ese momento, así que seguí el juego. Me paré en la punta de los pies para levantar más mis nalgas y empecé a moverme también, a masturbar esa verga tan grande y tan rica con mis nalgas paraditas. Sentía el roce de su miembro sobre nuestra ropa. -Qué rico te mueves, Dulce, me pones muy caliente- me dijo entre sus agitados jadeos de toro bravo. -¿te gusta mi culo, guapo? ¿quisieras metérmela toda, ¿verdad? Métemela toda, quiero tu leche en mi interior- Le suplicaba al doctor, sabiendo que por esa vez él había ganado, y que no me daría su verga que yo tanto deseaba, bueno, al menos él estaba a punto de venirse entre mis nalgas, aunque dentro de su ropa interior -Vente papi, vente todo, ensúciame, soy tu puta- Yo solo quería que se viniera, así que además del movimiento de mis nalgas que estaba haciendo desde que se puso detrás de mí, empecé a golpear su pelvis con mi cadera. -Así, dame duro, hasta que te vengas, quiero que me ensucies mmmhh qué rica verga, quiero que un día me la metas toda-. El roce de la tela de nuestros pantalones producía un calorcito rico que llegó hasta mi vagina, descubrí que si dejaba de pararme de puntitas la esquina del ...
... escritorio rozaba mi clítoris, así que dejé de pararme en las puntas de los pies y dejé que el doctor me siguiera embistiendo, frotándose cada vez más fuerte, me seguía agarrando por los brazos, sin dejar que me apoyara sobre el escritorio, el ruido de mis aretes como campanitas llenaba el consultorio. En un momento sus manos me sujetaron con mucha fuerza, y su respiración se hizo entrecortada. Yo le pedía -Dámelo todo, mi amor, dame todo tu semen, soy tu perrita, lléname toda, lléname aaahhh, sí, así, vente aaahhh-. Luego se detuvo, pero yo no, mi orgasmo estaba próximo, el peso del doctor y mis movimientos hacían que mi clítoris se frotara con fuerza contra la esquina del escritorio. -No te quites todavía- le pedí -Me voy a venir también. -Métela toda, dime que me la vas a meter toda- le supliqué mientras un delicioso calor me invadía desde la vagina hacia las piernas. -Dame toda tu verga, así, así aaahhh ahhhh- Me temblaba el cuerpo por el esfuerzo, pero había conseguido un rico orgasmo, cortesía del doctor más guapo del hospital. Aunque no fue lo que yo esperaba, tampoco estuvo nada mal. Ahora estoy en casa, un poquito cansada y al rato tengo que ir a la facultad para mis clases en psicología, creo que me voy a acostar, a desnudarme y abrir las piernas para masturbarme con mi vibrador antes de quedarme dormida. En mis horas libres en la escuela te platicaré cómo fue el resto de la noche con el doctor H. y también, seguiremos con el día de mi despertar sexual, es algo que ...