1. Historia del Chip 01


    Fecha: 19/05/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... incluidos? — inquirió con fuerza.
    
    —Tampoco me gustan— señaló él con cierta crueldad.
    
    Sin darse tiempo a pensar, Kim se quitó el vestido, el sujetador, las bragas y los zapatos. Hizo un pequeño nudo con el vestido dejando el resto dentro del mismo. Buscó un seto alto y denso. Se lastimó la piel con los salientes de las ramas. Sólo sirvió para que se sintiese más desnuda y desvalida. Quería negarse a sí misma la excitación que sentía. Y mantener el control de la situación. Ocultar su deseo de ser penetrada. Retornó junto a Roger, el suelo frío no le permitía olvidar que se hallaba tal y como había venido al mundo. O el aire denso y húmedo.
    
    Roger esperaba pacientemente. No dejaba de apreciar las formas sinuosas que tan bien conocía. A pesar de ello, Kim sintió que faltaba algo. Sólo cuando él levanto la mirada hacia su cara recordó que llevaba los pendientes. Estaba claro que tampoco eran objetos que le volviesen loco. Se los quitó. No quería perderlos, aunque era una estupidez. No iba a volver a ponérselos. Los lanzó con toda la fuerza que pudo y con tal enojo que no pudo precisar la dirección. Roger esbozó una medio sonrisa. Kim hizo un giro completo. Desinhibida y seductora. Sumada a su cuerpo desprovisto de vestimentas. ¿Qué hombre no entendía ese lenguaje?
    
    Su hasta hace unos minutos novio, abrió el codo derecho dando a entender que continuarían la caminata. Kim, haciendo tripas corazón, se agarró al brazo ofrecido. Sólo quedaba el bolso de todo lo que había ...
    ... llevado puesto esa noche. Se lo había dado cuando se quitó la ropa y Roger todavía lo tenía sujeto en la mano. Kim se lo colgó del hombro y cuidando de no ir demasiado deprisa siguió contando tilos y setos, notándose más desnuda llevando el bolso. Quince minutos más tarde tenía los pies helados. Cada grieta, cada surco parecía puesto ex profeso. No se habían dicho ni una palabra. Kim no pudo callarse más tiempo y preguntó.
    
    —Roger ¿puedo besarte?
    
    No hizo falta nada más. Los labios se juntaron llenos del deseo contenido. Kim ayudó a Roger a bajarse los pantalones y los calzoncillos. Acabaron en el suelo, en la tierra irregular y frío. La penetró de un golpe y eyaculó con rapidez. Ella tuvo su orgasmo también, aunque hizo todo lo que pudo por evitarlo, como si eso fuera a ser una compensación. Le resultó imposible.
    
    Tenía toda la espalda, las piernas y el culo doloridos. Las pequeñas piedrecitas se hincaban en la piel, unidas a su peso y el de Roger presionando hacia abajo. Pero no dijo nada. Esperó a que su amante se decidiera a retirarse. Mientras tanto, Roger lamía un pezón y jugueteaba con suavidad con el otro.
    
    No encontraron la ropa a la vuelta. Demasiados setos, demasiada oscuridad o acaso esa era la intención del amante. Al llegar junto a la moto, Roger se quitó la chaqueta y se la ofreció. Mientras se la ajustaba, su amante abrió la guantera y sacó un trapo sucio. Kim pudo apreciar que tenía alguna que otra mancha de grasa. Sin mediar palabra, Roger colocó el ...