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Arrepentidos los quiere Dios. (Capítulo 62)
Fecha: 23/05/2019, Categorías: Otras Categorías, Autor: Febarsal, Fuente: CuentoRelatos
Capítulo 62 Mismo sábado Inmediatamente después de hablar con Lope, y la propuesta que le hice de que mañana Domingo nos encontraríamos en Madrid para afrontar el reto de Ernesto en el programa Caldo Amarillo; pero que antes pasaría la noche con un bombón, llamé a Sonia; pues era ella el regalo que le iba a hacer como premio a sus grandes servicios prestados a mis causas. Le llamé a su apartamento, con la esperanza de que estuviera. ¡Menos mal, si estaba! --Sonia. Hola cielo, soy Manolita --¡Qué sorpresa, cariño! ¿Dónde estás? --En mi casa de Los Alcores. Necesito que me hagas un gran favor. --Manolita, sabes que lo que me pidas. --Quiero hacer un regalo a un gran amigo. --¿Y qué tengo yo que ver con eso? --Mucho, el regalo eres tú. La hembra más hermosa de Madrid. --¿Qué tengo que hacer? --"Echar tal polvo” que el que lo reciba, ¿no se le olvide en su vida? --Ya sabes que lo mío es eso ¿Qué tal está el galán? --Un cincuentón de muy buen ver. Tranquila que "el macho" merece la pena que te la meta. --¿Cuándo va a ser "la boda"? --Mañana por la tarde. --¡Ufff! Menos mal, porque estoy a punto de empezar con el periodo. --¿Está contigo Oscar? --¡Qué va! Si hemos terminado. --Valiente Gilipollas. --Manolita. --Dime corazón. --¿Las dos solas no podemos estar? Me muero por hacer el amor contigo. --Tú deja contento a Fernando, y... --¿Se llama Fernando "el novio" que me has buscado? -- Sí, te decía, que ...
... dejes contento a Fernando; y que ahora que has terminado con el cretino de Oscar, tengo para ti unos proyectos que te van a encandilar. --¿Qué tipo de proyectos? ¡Anda! adelántame algo. --Mañana donde ya sabes, en los apartamentos de la Plaza de España te esperamos. --¿A qué hora? --Sobre las dos de la tarde; y comeremos juntos. --Un beso, mi princesa. --Otro para ti, mi reina. Al día siguiente. Domingo A la 13:45 llegué a los Apartamentos de la Plaza de España, ya saben, donde suelo parar en mis viajes a Madrid. Sonia me estaba esperando en admisión charlando con un recepcionista más o menos de su edad. --Hija, no pierdes la oportunidad, cuando ves un mozo guapo, se te erizan los cabellos. --Y sobre todo los del chichi. Me dijo muy bajito para que no le oyera el recepcionista. --Doña Manolita: muy cortés y con una sonrisa de oreja a oreja, (porque son mil pesetillas las que le doy de propina), un placer verle por aquí de nuevo; ya sabe, para lo que guste mandar. Me dijo Paco el conserje. --Gracias Paco. ¡Ah! Preguntará por mí don Fernando Lopetegui, que suba sin demora. --Descuide doña Manolita, como usted disponga. --¡Qué! ¿Tratando le ligar al mozo de la conserjería? Le dije subiendo en el ascensor a Sonia. --¡Qué va! Haciendo tiempo hasta que vinieras. A los veinte minutos llamaba a la puerta, era Lopetegui. --Abre tú Sonia. Le dije desde el servicio. Al ver Lopetegui a Sonia. --Disculpe señorita, pero creo que me ...