1. El cuñado (Final)


    Fecha: 14/06/2019, Categorías: Gays Autor: angelmatsson, Fuente: SexoSinTabues

    ... comenzaba a inundarme la boca de su semen espeso, de macho. Besó por última vez mi culo, y luego me palmeó la nalga para, posteriormente, mandarme a dormir. Besé su verga y la cubrí con la sabana. Caminé sintiendo mis piernas ligeramente cansadas, y luego me tiré en la cama. Si bien mis ganas de ser follado no se apagaron, la atención que me había realizado mi hermano había sido suficiente para calmarme y hacerme dormir con un dulce bebé. El sábado llegó y, con él, llegó Robert. Cuando entró a la casa tenía esa sonrisa de emoticón, sugerentemente lujuriosa. Bernardo había salido con uno de sus amigos a jugar futbol y yo me encontraba con mis padres y hermana. Hacía un calor infernal, y Robert lo utilizó a su favor. -Diego, si quieres puedes ir a mi casa –dijo-. Están mis primos, que tienen tu edad, y pueden jugar en la piscina. El calor es terrible y es aburrido que tengas que estar encerrado en casa. -¿No se supone que saldríamos juntos? –preguntó mi hermana, advirtiendo peligro en sus ojos. -Pero no será hasta las 6 –dijo mi cuñado si perder la compostura-. Además yo tenía que pasar a una reunión a la oficina ¿recuerdas? Estaré aquí a tiempo. -¿Puedo ir, mamá? –pregunté, sintiéndome presionado por la mirada insistente de Robert. Y no me quedaba de otra, yo decidí entrar en su juego. Ya no podía salirme de ahí. -¿Estás seguro que no hay problema? –le preguntó a Robert. -No, ninguno. Al contrario, de hecho. Los chicos se aburren solos allá, por lo que les encantará tener a ...
    ... alguien distinto con quien jugar –sonrió de esa forma encantadora y que a mamá le gustaba. -Bueno, está bien –aceptó. -Genial –dijo Robert-. Lo traeré de vuelta cuando me venga de la reunión. Me levanté a buscar un traje de baño y una toalla. En 5 minutos me encontraba en el auto de Robert. No paraba de sonreír de esa manera pervertida, y ya me estaba resultando escalofriante. -¿Quieres oír un secreto? –me preguntó mientras llegábamos a la autopista. -Bueno –respondí. -No tengo primos chicos en la casa –sonrió de forma traviesa-. Y no hay ninguna reunión. En otro momento hubiese estado sorprendido, pero una parte de mí se esperaba algo como eso. Tomó velocidad, y una vez que se estabilizó, comenzó a desabrochar su pantalón. Con ayuda de su mano dejó salir su trozo de verga, y la balanceó frente a mí. Luego, posó su mano en mi nuca y me hizo descender. La adrenalina recorrió mi cuerpo al sentirme en esa posición tan morbosa. Los autos zumbaban al pasar, pero no eran tantos, por suerte. Cuando su glande golpeó mi nariz y olí su verga, abrí mi boca y la dejé entrar. -Oh… -gimió. El auto dio una pequeña sacudida. Su mano derecha en mi nuca marcó el ritmo junto con el movimiento de su cadera. Por momentos tenía que enderezarme y tomar grandes volúmenes de aire pues, por la posición en que me encontraba, me resultaba muy difícil respirar. Sumado a que tanto su cadera, como su mano en mi cabeza, me hacían tragar más verga de lo que yo tenía planeado. Pronto el momento morboso comenzó ...
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