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Un viudo joven - Ninna, mi mejor cliente
Fecha: 08/07/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
... ofrecernos una romántica velada. A sus 55 años, Ninna se presentó como una bellísima ninfa, con un vestido de fiesta largo, blanco sin mangas, con un tirante a un solo hombro y espalda descubierta, estaba radiante, su cuerpo casi tan blanco como la tela que lo cubría, su cabellera rubia hasta los hombros y sus bellísimos ojos que hacían juego con la pedrería de su atuendo, su sonrisa firme resaltando la belleza de sus aperlados dientes, su tórax y espalda sumamente delgados pero que seguían manteniéndose firmes, fruto del trabajo físico que a diario le daba a su cuerpo y a las dietas a las que se sometía, el resto del cuerpo me lo imaginaba en base a lo visto en varias ocasiones por un monitor, pero exquisitamente más bello al tenerlo en carne viva. Algo que no había notado anteriormente era su gran estatura que aunada a los zapatos altos que me imaginaba vestía en ese momento, hacían que me sacara casi toda su cabeza de alto. Y lo mejor de todo, es que mantenía ese aroma que me había impresionado el día que la conocí. La velada fue grata y más la visión de aquella mujer, que estaba a punto de llevar a la cama, después de la cena, pasamos al balcón con vista al mar, para deleitar un vino de sobremesa y fue en ese momento donde iniciamos el preludio amoroso enmarcado por unos deliciosos besos con sabor fresco de mujer. Ella se descalzo, para nivelar nuestras estaturas y facilitar el contacto entre nuestros labios, pude percibir la desnudez de su cuerpo bajo la tela de su ...
... vestido y la consistencia dura de sus senos y nalgas, más el momento no era el adecuado para desvestirla, no así ella, que aprovecho ese momento para desnudarme el torso y besar con pasión mi pecho. Pude sentir la presencia de su asistente, quien, de forma muy disimulada, le indico que la habitación principal estaba lista, por lo que me solicito unos segundos para prepararse y después alcanzarla en el dormitorio donde haríamos realidad lo prometido anteriormente. Al llegar, el cuarto estaba iluminado solamente por la luz de varias velas, que permitía la visión suficiente para encontrarla únicamente vestida con un sexy camisón totalmente transparente sin ninguna otra prenda por debajo, eso era mucho mejor de lo que yo había visto anteriormente de ella. No había nada mejor que contemplar en vivo, la exquisitez de su cuerpo. Me pidió desnudarme lentamente mientras ella me observaba acostada en la grandísima cama que coronaba la habitación, yo me había preparado con un bóxer blanco que aumentaba la percepción de lo que había bajo de él, pero que con lo que estaba viendo, resultaba demasiado pequeño, para contener una gran erección de mi miembro. El momento tan deseado y añorado por ambos, estaba a punto de llegar, los segundos se hacían días, instantes interminables. El silencio roto tan solo por los latidos de nuestros corazones, y la respiración profunda y excitada de nuestros cuerpos. Caminé hasta el lecho y me senté a su lado, contemplando su silueta. Ella alargo ...