1. Un viudo joven - Ninna, mi mejor cliente


    Fecha: 08/07/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos

    ... entre ellas, quería beberme hasta la última gota de su existencia. Bajé mi boca hasta su sexo apoderándome de él, sellándolo con mis labios, mientras mi lengua recorría su volcánica cavidad. Anhelaba tanto ese momento. Su excitación también era patente, y su sexo estaba completamente húmedo, yo solo me perdía en la inmensidad del momento, me perdí entre sus piernas. Mi lengua la lamía con desesperación en todas las direcciones mientras poco a poco mis labios comenzaban a succionar y dentro de mí podía degustar el maravilloso sabor de su néctar. Mis manos subían desafiantes por su torso desnudo, una hacia su pecho izquierdo aferrándome fuertemente a él, y la otra hacia su boca, mientras profundizaba en ella. Ella cogió mi cabeza con las dos manos apretándola más hacia sí, haciendo que se perdiera entre sus piernas, mientras yo le daba a chupar mis dedos.
    
    Ninna me retiró de ellas, me empujo para que fuera yo quien se acostara sobre la cama y pude sentir como bajaba por mi vientre y allí su aliento me hizo estremecer. Sin tocarme podía sentir como descendía hasta que tuvo mi sexo justo frente a su cara, podía notarla allí, yo cerré los ojos, impaciente, excitado. El roce de su rostro por mi sexo, tocándolo con adoración, paseando su cara por él, su cuello, sus pechos, asediándolo a caricias me hacía enloquecer. Hasta volver donde comenzamos, que era justo, su boca. Se hizo un suspiro, un momento de incertidumbre y se lanzó de repente hacia mí, mi sexo era rodeado con una ...
    ... humedad cálida, mientras sus dientes lo apretaban con suavidad sin llegar a morderlo, solo para hacerme sentir más prisionero de ella. La saliva recorría por completo el falo desde la punta hasta los testículos de una manera chorreante, empapándolo para que resbalara bien en su interior. Podía sentir el movimiento dentro de su boca, el succionar y la presión sobre mi glande. Aun hoy puedo notar su lengua haciendo círculos sobre la punta de mi verga haciéndola más poderosa, más dura, más impaciente, más sedienta de todo su ser. Aun puedo sentir degustándola con ansiedad, literalmente comiéndome haciendo de ese instante una mamada exquisita a la que no pude controlarme.
    
    Retiré su boca de mi pene, la sujeté por los hombros y la volví a recostar, pero esta vez dirigiéndola de frente contra el colchón. Allí la obligué a abrir bien sus piernas y brazos, como si fuera a registrarla y coloqué sus manos bien abiertas justo entre la cama y la cabecera. Me incliné sobre su cuerpo embriagándome de su aroma, acariciándola desde sus manos y descendiendo poco a poco por sus brazos. En ese preciso instante ella levanto sus nalgas y me rogó, “Fer, fóllame”, suplicó que entrara dentro de ella, que la penetrara. Eso fue lo que hizo perder todo el poco control que aún me quedaba. Tomé mi verga con mi mano derecha y la dirigí con desesperación hacia ella, deseaba tanto que la recogiera en su interior, y de un solo golpe de cadera entré hasta el fondo, los dos lanzamos un gemido, y mientras mi ...
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