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Academia de gladiadores (I): La llegada
Fecha: 21/11/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: fuckmuscle, Fuente: CuentoRelatos
... unas monedas de oro de su túnica y se las dio al vendedor. La venta se había realizado con éxito. Después de haber sido vendidos salieron durante la noche junto con la caravana del calvo. El frío los hacía tiritar y les impedía caminar, ya que solo llevaban esa fina túnica parecía que anduvieran desnudos. Maximus y los dos negros avanzaban torpemente mientras que los guardias los empujaban con sus fustas para que no se detuvieran. En el centro de la caravana iba el calvo, dentro de una pequeña carpa que era levantada y llevada por ocho musculosos esclavos. El persa también iba dentro de esa carpa. El calvo le había ordenado al persa que lo acompañara durante el viaje. Cada cierto tiempo la caravana se detenía y podían escucharse los gemidos del calvo ordenándole al persa que no se detuviera, que se la metiera más adentro. Al amanecer el viaje terminó. Habían atravesado un espeso bosque y al finalizar el camino apareció un hermoso palacio construido en la mitad de la nada, muy bien escondido entre la maleza y los enormes árboles. Entraron por una puerta trasera y fueron llevados hacía un lugar que Maximus dedujo que sería un sótano. Al entrar pudo observar una inscripción en la parte superior "ACADEMIA DE GLADIADORES DE CALIO". El sótano no era más que un gran calabozo dividido en cinco grandes secciones. Ellos fueron llevados a la primera. El calvo se despidió de ellos no sin antes darles indicaciones de que aguardaran y no intentaran escapar. El persa se ...
... fue con el calvo. A los pocos minutos, un hombre vestido de militar romano apareció frente a ellos. Su nombre era Craxos y era el encargado de los esclavos que serían gladiadores. Les explicó que ahora le pertenecían al amo Calio, el dueño del lugar y que serían gladiadores quieran o no. Y que debían de obedecer en todo lo que Calio y su familia les mandara. Los dos negros fueron llevados hacia otra sección del sótano. Mientras que Maximus se quedó allí y fue metido en una pequeña prisión, la cual a partir de ahora sería su nuevo hogar. Mientras Craxo le seguía dando instrucciones escuchó las voces de varios hombres. Eran los gladiadores que habían estado luchando en la arena cuando él llegó. Eran alrededor de veinte, todos grandes y fornidos, con unos cuerpos sin un solo gramo de grasa y los brazos más grandes que Maximus haya visto en toda su vida. Los recién llegados vitoreaban el nombre de Traxius mientras entraban. Por lo que pudo entender Traxius era uno de los mejores gladiadores y acababa de vencer a todos sus oponentes sin un solo rasguño. Cayó la noche y Maximus miraba a su alrededor intentando asimilar su nueva forma de vida en aquel lugar. Sabia luchar pero no sabía a qué o quiénes se tendría que enfrentar. De pronto unas antorchas hicieron su aparición y una mujer rubia asomo su rostro en el sótano. Iba acompañada de dos guardias. La mujer rubia gritó el nombre de Traxius y este se aproximó lo más rápido que pudo hacia las rejas de su prisión. Uno ...