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Crónica de un infidelidad anunciada
Fecha: 22/11/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
... pregunto al que venía: —Cómo está el tema por ahí. —¡Uff! El Santi hace un rato ha empezado a tirarse una tipa y le da con ganas, también ha entrado el Rafa con otra… ya quisiera yo quedarme… —Que te decía, venga, dame 6€ que yo se los doy al que tengo que dárselos, los tíos valen la pena. Se los di desganado, mis gestos eran torpes no me lo podía creer, serían ellas, seguro. Nos levantamos, fui tras él, atravesamos un trastero lleno de caja de bebidas, allí había otra puerta que daba a un pasillo, venía otro de frente. —Qué, cómo va la cosa. —Hay acción, el Santi le está dando los últimos machetazos a la tipa, no tardara en descargar, id pronto. Fuimos al fondo del pasillo allí había dos ventanas que daban al garaje, el panorama era impresionante para un no acostumbrado: estaban dos colchones en el suelo, separados por una tabla que hacía de separación, aunque no medía más de un metro. Efectivamente el llamado Santi daba los últimos mete sacas, ya bombeaba de forma enérgica, pero dejándola clavada a tope, ella, que efectivamente era la Sonia, estaba llegando al orgasmo, arañaba con las uñas la espalda tatuada del macho, lo cogía con sus piernas; los espasmos fueron haciéndose más intensos, asesto dos últimas sacudidas y quedó inmóvil. Ella fue dejando caer los brazos y las piernas. Él se desligo de ella y quedo tendido a su lado. Ella aún tenía sus piernas ligeramente arqueadas, se podía ver como la lefa le salía del coño, como si fuera lava de un ...
... volcán. Mi compañero ya no estaba tan locuaz, se pajeaba sin ningún rubor. Justo al instante entraron Sara, con su acompañante, el famoso Rafa que tantas adulaciones había recibido por parte del desconocido; ahora los tenía a no más de unos metros, los veía tras el cristal: achulado, estirado, con paso firme, ojos de mirada voraz, con su coleta le daba un aspecto de auténtico hombre de hielo, estaba impasible con unos movimientos mecánicos, no tardando en quitarse la camiseta y pantalones sin contemplaciones, por vía rápida, sin romanticismos -su hermano y la Sonia miraban subrepticiamente con vago interés, ella aún estaba abierta de piernas con la lefa mencionada. Mi Sara, se quedó mirándolo, no sabiendo muy bien cómo actuar, viendo su cuerpo tatuado –una cruz en su espalda, la cara del Che sobre su pecho y los brazos con serpientes, en su ingle, se le notaba un escorpión. En un movimiento de su brazo rápido él la atrajo y la morreo, sacando los dos sus lenguas a la vez que él fue directo a su culo agarrándolo con las dos manos, como si lo tanteara, le levanto el vestido sacándoselo por la cabeza de ella, quedando en ropa interior –veía ese tanga de hilo que se había puesto, junto con sostén a juego- a la vez que le desabrochaba el sostén regodeándose con sus pechos, los chupaba, mordisqueaba, al final los estiro; ella tenía la vista perdida, suspiraba, se agarró a él que no tardo en masajear el culo y apartándole el tanga a un lado le hacía dedo en el clítoris para volver a pasar ...