1. Silvia, maestra del sexo (parte 1)


    Fecha: 10/12/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: robertox, Fuente: CuentoRelatos

    ... ángulos y sus gemidos acallados por mi miembro me la ponían todavía más dura.
    
    Empecé a notar que me iba a correr y se lo dije, pero ella hizo caso omiso de mis gritos y aumentó más el ritmo, el frenesí con el que movía sus manos era maravilloso hasta que no pude aguantar más y una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo y mi polla liberó todo su semen en su boca, semen que no dudó en tragárselo. Se sacó mi polla y todavía tenía espasmos, ella me miraba con lujuria y acariciándome mi sexo. La cogí y la pegué contra mí, nos morreamos como dos adolescentes; el sabor de mi semen en su boca y el de su coño en la mía era extraño, pero me gustaba.
    
    Continuamos morreándonos hasta que le di la vuelta y empecé a comerle su delicioso coño y ella me volvía a chupar la polla. Ahora ella me pajeaba con mi miembro entre sus perfectas tetas; lamía sin cesar su coño y su clítoris, ella succionaba mi miembro y la relamía como si fuera un chupa-chups. Estábamos los dos en el cielo, nuestros gemidos eran intensos y prolongados y a continuación ella se levantó y se colocó encima de mí.
    
    —Quiero tu polla dentro de mí cariño —dice ella mientras se sube encima de mí y coge mi duro miembro con sus manos dirigiéndolo a la entrada de su vagina.
    
    —Vamos putita mía, te lo voy a dar todo…
    
    — ¡OH OH OH! ¡Mmm! ¡Que rico Raulito! Hasta el fondo…
    
    Ella se la metió lentamente y la sensación es indescriptible: la suavidad de su interior, lo lubricada que estaba su coño, el calor de su ...
    ... interior, el olor, sus músculos comprimiendo mi duro miembro…era el cielo. Cuando se la metió toda empezó a moverse lentamente de arriba abajo y su cuerpo se contorneaba con sensualidad mientras ella gemía. Al principio no era capaz de adecuarme a su ritmo con mis penetraciones, pero al cabo de unos minutos ya íbamos acompasados.
    
    Me cabalgaba lentamente mientras se masajeaba sus tetas perfectas, de vez en cuando se inclinaba sobre mí y nos morreábamos como dos amantes mientras yo seguía penetrándola. Le pegaba de vez en cuando unas buenas palmadas en su terso culito y le susurraba al oído: “Me encantas Silvia, mi polla te pertenece; soy enteramente tuyo”. A ella le encantaba eso y sus gemidos iban en aumento con cada penetración. Aumenté el ritmo de penetración y ahora se la metía rápidamente, hundiendo mi polla en su vagina hasta que mis huevos chocaban contra ella y hacían ese característico sonido. Ella se incorporó un poco y botaba sobre mí gritando mi nombre, movía rápidamente mis caderas follándola y viendo como su cuerpo se estremecía de placer.
    
    — ¡Me corro! ¡Me corro!
    
    — ¡Córrete dentro Raulito! ¡Lléname de tu leche, quiero sentirla!
    
    Yo ya no podía más, por lo que subí más aún mis penetraciones y vi como ella también se volvía loca de placer; sentía que iba a correrse de nuevo ya que sus contracciones aumentaban sin parar… hasta que ambos nos fundimos en un intenso orgasmo fundiéndonos en un solo ser. Cayó rendida sobre mí y estuvimos tumbados los dos, abrazados, ...
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