1. Silvia, maestra del sexo (parte 1)


    Fecha: 10/12/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: robertox, Fuente: CuentoRelatos

    ... laboral me avisó de que vendría una pareja al gimnasio a probar que tal les iba y me dijo que yo me hiciera cargo de ellos: que les mostrara el gimnasio, el uso de las máquinas y que les hiciera un circuito de cuerpo completo de cuerpo a ambos para ver si les gustaba el trato y terminasen apuntándose. Yo accedí, como es normal, y me puse a limpiar mientras esperaba a que aparecieran. Tras media hora aparecieron.
    
    El hombre tendría unos treinta y pocos años, mediría aproximadamente un metro setenta y cinco y era delgado y con algo de masa muscular, poseí un poco de barba y el pelo rizado y algo alborotado. Tenía en la mano un móvil al que no paraba de echarle un vistazo cada dos por tres. De detrás de él surgió la figura de una mujer que mediría alrededor de un metro sesenta y cinco, tenía la piel muy bronceada y tenía el cuerpo muy tonificado (debido a que con el tiempo me contó que hizo ballet durante muchos años). Llevaba unos leggins negros ajustados que resaltaban sus bonitas curvas y una camiseta color beige con estampados sin mangas y algo holgada en la que se le veía un sujetador deportivo negro muy sexy y unos generosos pechos muy firmes y proporcionados en relación a su cuerpo. Su pelo era castaño y tenía las puntas de color rubio y lo llevaba suelto a la altura de las escápulas, cuando hacía ejercicio se lo recogía. En definitiva, era una mujer impresionante, su cara denotaba que no era joven, podría estar llegando perfectamente a los cincuenta años: sus labios ...
    ... eran carnosos y juraría que alguna vez se los operó, una pequeña nariz y unos ojazos que quitan el sentido. Puedo jurar que ella es así realmente.
    
    —Mira Raúl, te presento a José y Silvia —dijo mi tutor laboral.
    
    —¡Encantado de conoceros! ¿Nos ponemos al lío? —Respondí yo dándole un apretón de manos a él y a ella dos besos en las mejillas.
    
    —Vale, vamos a ponernos con ello a ver qué tal esta todo esto —dijo ella con un tono de voz muy agradable.
    
    Mientras tanto ellos estaban dejando sus cosas en las taquillas y su novio no perdía de vista durante mucho tiempo el móvil. En el rato que tardaron pensaba en cómo habían acabado juntos esos dos. Una vez que acabaron me los llevé a mostrarles el lugar: primero me los llevé a la sala de musculación y les expliqué por encima que máquinas había y que podían trabajar en ellas, a continuación, les mostré la sala de clases dirigidas, la sala de cardio y los vestuarios.
    
    —Bueno chicos, hasta aquí la visita. Vamos a ponernos con el circuito de hoy que seguro que os gustará mucho.
    
    —Perdona Raúl pero yo ya traigo mi propia rutina de casa, si no te importa te dejo solo con ella y yo me voy por mi cuenta ­—dijo José tajantemente mientras miraba de reojo el teléfono.
    
    —No pasa nada, si necesitas ayuda o tienes alguna duda ven a preguntarme.
    
    Dicho eso se fue a otro lado del gimnasio y me quedé a solas con Silvia, ella le dijo que si le llamaban de la empresa o lo que sea que la avisase. Deberían de tener su propio negocio o ser ...
«1234...11»