1. NO SABIA LA ENFERMEDAD DE MI MUJER, Y SI LA MIA.


    Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... y fui a la página de Rosa y María y retire las fotos que parecía más de una página web de lesbianas que de BDSM, nada más poner las fotos, notamos como la gente iva dándole a me gusta rápidamente y escribía unos comentarios que nos gustaba, y eso era bueno para mí como fotógrafo y bueno para ellas ya que su página subía y su dinero en el banco también. No necesitábamos hacer videos con las fotos nos valía. Después de esto las mande a la cama. Pasaron los días y yo me fui de compras a la vuelta deje todo en el sótano y al subir a la casa las vi sentadas a las tres en el comedor con una luz tenue que emanaba de las lámparas del techo, con una música que hacía que aquel ambiente inspirara devoción y respeto, estaban ellas,… Mis sumisas. Las tres estaban con sus collares en el cuello, con sus muñequeras, con sus tobilleras, realzando sus bellos pechos, haciendo que estos se mantuvieran elevados, rígidos y ofrecidos a ser azotados, si a mí el Amo de las tres me apetecía. Las tres estaban allí porque sentían la necesidad de mostrarme su entrega total y absoluta, porque necesitaban mostrar sus deseos de pertenecerme, porque su devoción y sumisión hacia mi les hacía estar allí para hacerme feliz. Con una mantenía la relación de marido y amo. Con las otras estoy mantenido una relación real, esto último cuando nos ha sido posible, ya que cuando yo mandaban se desplazaban de su casa a la mía expresamente para estar conmigo. Ya hacía tiempo que las tres estaban juntas en la misma casa y ...
    ... en el mismo sótano o una misma mazmorra cada uno que lo llame como desee, si es verdad que era la primera vez que compartirían unas mismas sensaciones, unos mismos sentimientos, unas mismas pruebas y disciplinas. Las baje de nuevo al sótano y allí les enseñe lo que compre, y llendo a lo que compre lo lleve a una esquina y allí lo coloque lo mejor posible esto era una rueda giratoria. Entones coloque a Milagros en la rueda giratoria, de cara a mí, con los brazos en cruz y sus piernas bien abiertas, dejando su coño perfectamente expuesto y asequible tanto a mis caricias, como a los azotes, y colocando bien los arneses de los brazos, de las piernas, del pecho y la cintura para dejarla bien sujeta, puesto que esa rueda una vez libre de su freno, gira sin ninguna dificultad a derecha o izquierda, dependiendo del mas mínimo movimiento que la sumisa realice y haciendo que esta quede boca abajo. Me separe un par de metros y tome el látigo, es un látigo flexible de 1,5 Mts, acabado en cuatro tiras de cordón de cuero de unos 15 cm cada una. Al agitarlo en el aire produce un silbido que acaba en un sonido seco, como el de un disparo cuando así se desea hacerlo sonar, solo ese sonido ya hacia estremecer a las tres sumisas y más a Milagros que estaba sujeta en la rueda, pero allí estaba, totalmente ofrecida a mis deseos. Ella sabía que Yo la podría azotar si eso me apetecía y estaba allí para eso. para complacerme. María se retiró de la rueda, poniéndose a mi lado de rodillas y ese látigo ...
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