1. NO SABIA LA ENFERMEDAD DE MI MUJER, Y SI LA MIA.


    Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... rasgo el aire, la punta del mismo con las cuatro tiras se dirigió hacia donde estaba Milagros y ese impacto seco se estrelló a escasos centímetros de su brazo derecho, lo cual produjo un leve movimiento de la misma hacia su izquierda, suficiente para que la rueda girase rápidamente dejándola en la posición invertida. De este modo, quedo con su coño perfectamente ofrecido y expuesto. Me acerque a palpar ese coño, estaba mojado y abierto, sin duda estaba excitada y decidí que era muy pronto para que estuviera así, con lo que lentamente, volví a la posición donde había estado. Rasgue el aire de nuevo con el látigo, lo hice sonar con aquel chasquido que solo los que lo han sentido saben las sensaciones que eso produce y vi como Milagros cerraba sus ojos, como señal inequívoca de aceptación de lo que Yo decidiera hacer. De nuevo el látigo se desplazó por el aire. de nuevo se dirigió hacia ella y se estrelló a escasos centímetros de su coño, esta vez no se inmuto, estaba dispuesta, aceptaba lo que fuera con tal de mostrar su entrega. Por tercera vez el látigo impulsado por mi mano reprodujo la secuencia pero esta vez. impacto contra su coño, tan solo un leve sonido escapo de su boca. Juan - “¿Que has dicho sumisa?”- fue Mi pregunta. Sus labios dejaron escapar la respuesta. Milagros -“Gracias Amo”,- había pronunciado la frase con sumisión y agradecimiento. Realmente aquella sumisa estaba contenta de serlo, así que esta vez con algo más de fuerza, hice que el látigo impactase ...
    ... contra su coño. Milagros - “Gracias Amo”- Volvió a repetir la sumisa, esta vez con más devoción, y agradecimiento y eso me complacía. Tres veces más su coño fue flagelado y cada vez ella se mostraba más entregada. Sus pechos, en parte por la posición se mostraban erectos y sus pezones terriblemente erizados. Lentamente me acerque a ella, me aproxime para ver aquel coño, que se mostraba rojo, inflamado. Un suspiro de placer salió de sus labios cuando lo roce con la palma de mi mano. Estaba mojado, chorreante, hervía en sus propios flujos, un gemido salió de su boca cuando mi dedo índice recorría solo rozando, sus labios externos. Aquel coño azotado, flagelado, dolorido, se habría cada vez más al contacto de Mis dedos. La respiración de Milagros era muy agitada, sus pechos se balanceaban en el aire y sus pezones se erizaban al contacto de mis pantalones de piel de cuero (que me había comprado). Un ahogado y temeroso grito de deseo se escapó cuando mi dedo lentamente se fue hundiendo entre aquellos labios. Yo podía notar como de aquel coño emanaba cada vez más flujo a medida que el dedo penetraba en él. Allí estaba ella, con el cuerpo cabeza abajo, con la sangre impulsada por su acelerado corazón llegado a oleadas a su cabeza, con los brazos y piernas bien abiertas, totalmente expuesta, con el coño flagelado y babeante de flujo, con el deseo a flor de piel, con la mezcla de dolor, placer y entrega, todo en un mismo cuerpo. Juan - “¡No te corras, No tienes mi permiso, perra!”- le ...
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