1. Viajando con una mamita descontrolada


    Fecha: 29/12/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: ámbar coneja, Fuente: CuentoRelatos

    ... cortó el llamado, cuando yo le amasaba un poco una de sus nalgas, pero dejé de hacerlo en cuanto guardó el celu y le cambió el pecho a su nene.
    
    Todo estaba tranquilo. Yo seguía con la pija apoyada en su culo, y ahora me atreví a moverme para fregarla en ese pan de carne apetitoso. Cuando le amasé la otra nalga, tras varias frotadas se dio vuelta y me dijo con los ojos llenos de odio y lujuria:
    
    ¡¿vos pensás que yo soy un a boluda?, desde hoy que estás déle apoyarme la pija guacho… ¿tanto les calienta a los tipos ver a una mina con un pendejo colgado de las tetas?!
    
    Pensé que si no me pegaba ella, cualquiera de los pasajeros me expulsaría del micro, por lo fuerte de sus gritos. Quedé estúpido por su reacción. No podía hablarle siquiera.
    
    ¡dale, apóyamela toda si querés, sos un pajero cagón como todos!, me dijo y se giró hacia donde estaba, es decir, mirando hacia adelante del camino. Yo seguí fregando mi bulto en su cola, solo que ahora ella gemía suave, abría un poco las piernas, se mecía para los costados y sacaba el culo hacia atrás.
    
    Cuando vi su remerita mojarse con la leche del pezón que el niño abandonó por el otro, pensé que lo mejor era acomodarme en un rincón lejos de ella. Pero, mientras subía una docena de escolares más, un viejo y una mujer repleta de bolsas del mercado, ella se subió la bombacha por encima de la línea de su short para ratonearme aún más, y para rozar la cabeza de mi pija. No conforme con eso me la apretó, deslizó su mano por todo el ...
    ... tronco y me bajó el cierre.
    
    ¡cómo la tenés pajerito, te cojo acá nomás, te la chupo y te doy el culo turrito, no sabés cómo te la mamaría!, me dijo al oído ni bien el chofer arrancó advirtiendo que solo abriría la puerta de descenso.
    
    Me la palpó sobre el bóxer, me dio un pico, me puso con mucho disimulo una de sus tetas en la cara, aunque yo debía agacharme un toque, y después me dijo que le frote la concha. Lo hice aprovechando el arco de sus piernas, pero sobre el short, mientras ella acomodaba al bebé en el otro brazo.
    
    En eso vemos que una pareja de ancianos enfila para bajarse, y nosotros tomamos aquellos asientos. Ella al lado del pasillo. Era la anteúltima fila.
    
    Ni bien nos sentamos el niño empezó con el llanto, porque ella le había sacado la teta. Charlamos brevemente. Le dije que soy estudiante, que tengo 26 años y que vivo con mis viejos, que soy soltero y le conté de mi última novia.
    
    Finalmente la convencí para que siga dándole de mamar al bebé, y entonces ella volvió a manotearme el pito por arriba del bóxer.
    
    ¡quiero que te acabes encima forrito, así que me vas a chupar una teta<!
    
    Cuando dijo esto acerqué mi cara a sus senos, y ella me dio una cachetada. ¡eso es para mi pibe guachín, no te zarpes conmigo!
    
    Pero, como cambiando una estrategia necesaria metió mi mano en la entrada de su short, y mientras nos besábamos como enamorados en un telo ella me pajeaba con todo mi pene en el hueco de su mano.
    
    ¡y, dale nene, colame los dedos en la ...