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La prima del amigo. Quería llegar virgen, pero… entregó el culo
Fecha: 03/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
Con un socio nos dedicamos a comercializar productos de decoración y antigüedades. Se ganaba buen dinero, y tiempo a disposición para la aventura. Con mi ami-socio, conocimos en una venta a dos amigas, una de ellas era prima del socio, con las que durante un par de años compartimos buenos momentos de esparcimiento. Habíamos organizado que durante la semana dispusiéramos de tiempo libre, turnándonos para atender el negocio, salíamos con las chicas juntos en varias ocasiones. La mía, la llamaremos Daniela, de veintialgo años, de novia desde los dieciséis con el hombre que iba a realizar su proyecto familiar. Ambos, se habían conocido en reunión cristiana de su parroquia, como catequistas. Yo venía a cubrir sus prolongados momentos lejos de la presencia masculina. No llegaba a su vida para suplantar, sino complementar, quedó en claro, desde el comienzo. Tenía las ideas bien puestas, de todos modos, no impidió que nos hiciéramos buenos amigos. Ella eligió salir conmigo, el amigo de su primo, era más seguro y su podía cubrir mejor las apariencias durante las prolongadas ausencias de su novio, prometidos para casarse como dios manda, cumpliendo el pacto religioso de ambos, que ella llegaría virgen al matrimonio, en el mientras tanto habían acordado que solo se permitirían el “chape” o faje o “franeleo” o el anglicismo “petting” para que se entienda bien, hacer casi de todo sin llegar al contacto sexual propiamente dicho. Los condicionantes éticos y de fe ...
... tenían la fuerza de la convicción, pero… la carne también es débil y sucumbió ante los méritos realizados por quien lo cuenta, de que los roces y sensaciones fueron horadando la piedra de la resistencia y las prolongadas ausencias del novio que por su trabajo conductor de camión estaba fuera por mucho tiempo, en ocasiones hasta más de una semana. Como estaría escrito en una forma legal… y puesto en autos a los lectores vamos al grano: Como fuera comenzamos a salir, siempre con discreción, a ir a bailar o tomar algo en lugares poco concurridos o poco transitados. Los arrumacos y los mimos tuvieron sus tiempos y sus lugares, y en poco tiempo llegamos al complemento, hacerme presente en los momentos de ausencia de su novio. Yo como excusa para poder ausentarme del hogar conyugal y poder hacer de las mías, me inventé un empleo inexistente, en una empresa constructora para cubrir un puesto, con posibilidad de viajar por si la situación ameritaba alguna escapada que necesitara más tiempo. Habíamos arreglado que ese fin de semana, que Daniela quedaba sola en casa, la familia salió y el novio estaba de viaje por el norte argentino. Era viernes, llegué bien caída la tarde para no “despertar la perdiz”, con la intención de quedarme toda la noche, hasta el sábado bien tarde. Tenía preparada la cena, todo armado para pasar un momento especial. Buena comida, postre hecho por ella misma, yo aporté un vino suavemente dulzón, que sabía sería de su agrado. Concluida la opípara ...