-
46.1 Cinco largos días
Fecha: 08/01/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... se hizo cargo del coche, estaba hablando con los de seguridad y vino hasta las escalinatas de entrada a grandes zancadas. Sus abuelos permanecían en su sala particular, a pocos metros de la entrada, estaban con Borja tomando el té y se levantaron para saludarme. El saludo se alargó ya que la abuela me ofreció una taza de su té que aún estaba caliente, era muy bueno, aunque no tanto como el que me hacía Ray. Me hacía gracia observar a Gonzalo haciéndome gestos con la cabeza para que terminara mi bebida y nos fuéramos, Borja sonreía, creo que comprensivo con la urgencia que manifestaba Gonzalo y de la que él se daba cuenta. Su impaciencia no le dejaba estar tranquilo y el talón de su zapato tamborileaba en el suelo. -Voy a acompañar a Daniel y saldemos a dar una vuelta, no nos esperéis para cenar. –se puso en pie y ya tiraba de mi mano, estaba sentado al lado de la abuela y tuvo que sostener mi taza en sus manos para que me levantara, la buena señora miraba crítica la actitud de su nieto. Mi maleta, que habíamos dejado en el hall de entrada, había desaparecido y atravesamos todo el pasillo con prisa arrastrado de su mano, hasta llegar a la otra ala del edificio. La puerta de mi habitación estaba entornada y Wes, con mi maleta abierta, sacaba mi ropa. Nos saludamos brevemente, Gonzalo hacía que volviera mi cabeza hacia el ventanal donde habían colocado la mesa que pedí. Era una preciosa mesa, no muy grande, estilo napoleón a juego con el resto del mobiliario, ...
... muy simple y con tres cajones en línea en la parte superior, y su sillón a juego. Contenía una enorme pantalla de ordenador, más grande que el que tenía en la casa de mis padres, logrando un contraste llamativo, lo moderno del ordenador y lo clásico del mueble, y remataba el conjunto una lámpara de pie de pantalla redonda y blanca para iluminar la mesa. -Es precioso, todo un detalle y perfecto. ¡Gracias Gonzalo! -me abrazó sacándome de mi contemplación y besó mis labios, Wes estaba a lo suyo y tampoco creo que le cogiera de sorpresa. -Tú sí que eres perfecto. –me abrazaba y elevaba cogiéndome del trasero, enrosqué mis piernas en su cintura besando su boca. Comenzó a caminar de esta manera y atravesó la puerta de comunicación de las dos habitaciones, cerró la puerta con su pie, sin suspender en ningún momento la unión de nuestras bocas. -¿Me vas a hacer el amor? -le susurré besando su cuello. -Ahora mismo, no puedo esperar un minuto más, hemos perdido demasiado tiempo. –destrabé mis piernas de su cintura para que me depositara en el suelo. Comenzó a desnudarme y le temblaban las manos, yo reía gozando de su impaciencia que me tenía loco, queriendo bajar sus pantalones como fuera. Nuestros zapatos salieron volando y no puede aguantar sin posar mis labios en su agitado pecho y lamer sus tetitas mientas, a ciegas, seguía quitando el estorbo de su ropa. Se quitó agachándose su bóxer y privándome de seguir lamiendo sus pectorales. Tenía su pene a tope, rígido y ...