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Mozambia
Fecha: 16/01/2020, Categorías: Información, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
... a Franz —dijo el inspector—. No acata, Franz, tú decides… — ¡Que siga el protocolo! Vamos a probar con la sala de interrogatorio — dijo mirando a través del cristal la escueta sala contigua. — ¿Crees que sabe más nombres? No creo que conozca más enlaces, es probable que solo fuera embaucada. — Solo se trata de ser fiel a la regla del combate, no podemos dejar que esta gente arruine la reputación del país —dijo acalorado Franz. — Si, pero si tu la habías seguido, no siendo capaz de obtener otro enlace. — ¡Qué proceda! Ana fue conducida a una sala de luces escuálidas, solo una silla y una cuerdas colgadas del techo, el ambiente era aséptico y sepulcral; Otto junto a dos subordinados invita a Ana a sentarse, ella está histérica empieza a sollozar, por lo que Otto ordena que la sienten. Una vez sentada es atada de manos y pies a la silla, está frente a un cristal ahumado. — Está tan guapa, aún con todo el maquillaje corrido — dijo Franz. A través de la puerta que da a la otra habitación entra Otto donde se encuentran Franz y el inspector. — Me alegro de verte Franz — dijo de forma efusiva Otto —, ya me he enterado de tu próxima paternidad. — Si, siempre es un aliciente, son mi vida —respondió Franz al mismo tiempo que se abrazaban—. Y los tuyos supongo que ya harán su vida. Me han dicho que ya eres de nuevo abuelo. — Ya son mayores si, el más joven de los cuatro ya tiene 28 años, si no fuera por los nietos los cuales me dan muchas alegrías —dijo ...
... en tono fraternal. — Bueno, vamos a por el trabajo que nos ocupa Otto, ¿has visto lo que te he traído? — Si, una hembra algo atemorizada y estridente, con sus herramientas en un pequeño carrito de compra. Piensas en todo, eres un manitas, ¿por donde empiezo? — ¡¡Electrificación!! — dijo Franz categórico. Otto entro en la sala que estaba Ana y se quita el chaleco, queda en botas, pantalones y tirantes; del carrito saca una pequeña batería con y se coloca de pie delante de Ana. Es el emblema de la autoridad, de su superioridad sobre ella. Es una pequeña caja metálica con dos cables con pinzas. Otto va de un lado a otro, con la vista baja. Ana tiembla, lloriquea al mismo tiempo que Otto se dirige a ella y le coloca las pinzas en sus pezones. Se aparta y gira un pequeño dial al número 1. Ana se estremece, intenta hablar, se tensa, chilla. El sudor le cae a borbotones, sigue gritando hasta que no puede más. Ceden los estremecimientos. — Quiero nombres ya… —dijo Otto. — ¡¡No!! solo sé… qué se llamaba Luters… ¡Hijo de la gran puta, cabrón! Franz… conocí a Franz… ¡¡No!! Otto volvió a entrar en la habitación contigua donde estaba Franz y el inspector. — Te ha nombrado, al menos empieza a desembuchar — dijo Otto. — Sírvete uno de esos puros — dijo el inspector ofreciéndole la caja — haces una labor encomiable Otto, siempre defiendes lo que es justo, aunque quizá la chica no conozca a nadie más y diga lo que sabe. — Entonces voy a seguir, ¿o, que hago? — ...