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Mozambia
Fecha: 16/01/2020, Categorías: Información, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
Ana, ha hecho su juramento y se plantea la duda de si no sería mejor acabar aquí. El final parece amable y sin trampas, parece en verdad un final y el conjunto tendría gran ventaja de su brevedad. Ana se sentía irresistiblemente atraída por Franz, eso si que era un hombre. Aunque las cosas había que presentarlas bien y como eran. Lo afrontaba con serenidad pero con fuerza. A sus 24 años, se encontraba en Mozambia para abrirse un futuro, venida desde casi la otra punta del mundo para obtener beneficios rentables de ese nuevo negocio, el trayecto era largo, pero los artículos que necesitaba para su nuevo gimnasio hacían que el viaje hubiera valido la pena. Franz en vísperas de sus 40 años era todo serenidad pero con fuerza. — Puedes estar contenta, ya has hecho el primer pago y los envíos se harán de forma regular, a tu edad eres toda una emprendedora. — Me alegro tanto de haberte conocido que no sé que hubiera hecho sin ti, tus consejos, tu ayuda y, sobre todo, ese cariño que me has dado, siento algo profundo por ti, y creo que es amor. — Las cosas son como son y nos volveremos a ver, en cuanto a mi ayuda, he hecho lo que he podido, si esa gente hubiera querido un segundo interlocutor, pero eran tan reticentes, que solo he podido aconsejarte. — No sabes como te lo agradezco, tus negocios con este país te hacen ser un experto, aunque en este tema de las vitaminas hormonales y debido a la intromisión de otra gente los capullos no se fiaban, será por ese control de ...
... aduanas que tienen aquí. No olvidare nunca estás dos semanas, quiero volver a verte pronto — dijo Ana dándole un romántico beso aprovechando la detención del auto en un semáforo. Ana y Franz se conocieron en un pequeño mercadillo, aún recuerda como le recomendó que regateara con los pequeños comerciantes, era muy extendido entre la población. Ese mismo día Franz, afable y caballero la invito a desayunar contándole las peculiaridades del lugar. A la mañana siguiente Franz ya está esperando a Ana para mostrarle el lugar y orientarla en lo que pueda para su nuevo negocio. Ágil como una gacela, parecía que flotaba en vez de caminar, musculada, pechos turgentes y esa media melena le hacían sentirse segura, era la vida del gimnasio. Por su parte Franz era todo elegancia, de elevada estatura, muy asentado en el suelo, seguro de si mismo le daba ese aire de glamour que a Ana le encantaba. Esa misma noche un cielo estrellado miraba la habitación de Franz el cual hundía su cabeza entre las piernas de Ana y ella le chupaba su pene; fue un 69 que inició todo el proceso de apareamiento durante una semana, cada día follaron con pasión y ternura. Ana pensaba que ese altruismo gratuito era debido — como bien le había dicho él — a esas negociaciones con Mozambia a esa gente desfavorecida. Siempre atento a gente como ella, en aras de hacerse un pequeño negocio en su país, incluso ingeniaba artículos para los necesitados como había podido comprobar con esa batería casera que daba electricidad, ...