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El calvario de Luciana (10)
Fecha: 05/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... esta noche… -su voz sonaba ronca, quebrada. –Sí, te aseguro que estoy bien… No, no me pasa nada, es sólo lo preocupada que estoy por ella… Bueno, bueno, está bien… No te preocupes, sí, sí… Yo también te quiero, besos a los chicos y hasta mañana… Cortó y Elba le sacó el celular de la mano. -Muy bien, fue una buena perra. A eso de las nueve Luisa le traerá la cena. -No tengo hambre. –dijo Graciela irreflexivamente y de inmediato el ama de llaves le enderezó la cabeza tomándola del pelo y con la otra mano le dio una nueva bofetada aún más fuerte que la anterior, y al soltarla la pobre cayó de espaldas sobre el camastro con los ojos llenos de lágrimas y la mejilla izquierda enrojecida. -No se imagina cuánto me excita pegarle. -le dijo Elba mientras abandonaba la celda. Un instante después estaba ante Emilia en la oficina de la proxeneta. -¿Y? ¿cómo se comportó?. –quiso saber la proxeneta. -Me dio la oportunidad de darle un par de buenas cachetadas. –respondió el ama de llaves con una sonrisa malévola. –Pero finalmente llamó al marido. -Ah, bien. Ocupate, como te dije, de que Luisa le lleve la cena. -¿Puedo ocuparme yo de eso, señora? Emilia la miró, intrigada. -Es que presumo que se va a poner difícil. Me dijo que no quiere comer. -Mmmmhhhh, entiendo, y vos la vas a obligar, ¿cierto? -Exactamente, señora. Conmigo, quiera o no, va tener que tragar hasta el último bocado. -Disfrutás de esto, Elba, ¿eh? -Mucho, señora. –admitió ...
... Elba. -Yo también, querida, y más porque hace mucho no tenía una esclava. Hace mucho no gozaba de este placer exquisito de ejercer el poder absoluto sobre una hembra. –y al decir esto el rostro de Emilia se crispó. -¿Me autoriza entonces a que yo me ocupe de la cena de la yegua? -Sí, Elba, sí, esta bien, ocupate nomás. -Gracias, señora, ¿puedo retirarme? Emilia la autorizó con un gesto de su mano y volvió a fijar la atención en la computadora mientras Elba abandonaba la habitación sonriendo perversamente. Poco después la proxeneta terminó de ordenar documentos en la computadora y llamó por teléfono a la doctora Mónica. -Hola, querida, ¿cómo estás? –saludó la médica. -¿Cómo está la niña? Emilia le contó el incidente con el vejete. –Ahora la tengo a Luisa aplicándole una crema reparadora tres veces por día y según me ha dicho la mucama esa hermosa cola va mejorando. Al viejo le dije que por su culpa deberé tenerla inactiva cinco días y le saqué 5.000 dólares por lucro cesante, jejeje, pero en realidad, según lo que me dice Luisa, creo que con tres días será suficiente. De todas maneras en un rato voy a inspeccionarla y ya veré. Pero ahora decime cuándo considerás necesario un service para comprobar el estado de su mente. -Mmmhhh, podría ir mañana a la noche, a las 10, ¿te parece bien? -Me parece muy bien, querida, te espero después de cenar entonces. -Perfecto, un beso, Emilia. -Otro, preciosa. –y ambas cortaron la comunicación. Emilia llamó ...