1. El calvario de Luciana (10)


    Fecha: 05/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... acercando su rostro lentamente al comedero, hasta notar en sus labios la textura del alimento. Volvió a tragar saliva y recogió un poco entre los dientes, algo de arroz y de lo otro. Trató de no pensar, masticó un poco y pudo notar, con alivio, que no era tan malo ese alimento, esos trocitos con cierto sabor a pollo o algo así. Elba, de pie ante ella, la observaba en silencio con profundo y morboso placer. De vez en cuando, Graciela sorbía un poco de agua del otro recipiente y volvía a comer, motivada por la velada amenaza del ama de llaves. No tenía hambre y mucho menos de ese menjunje, pero debía comerlo porque se lo habían ordenado. Por fin, después de un gran esfuerzo, pudo terminar la ración y permaneció en silencio, sin moverse hasta que escuchó la voz de Elba:
    
    -Paresé.
    
    Algo se activó en su cerebro y adoptó entonces la posición que le había sido enseñada: la cabeza gacha, las manos en la nuca y las piernas juntas.
    
    Sintió que el ama de llaves le tomaba la barbilla entre sus dedos para enderezarle la cabeza y cerró los ojos, porque no debía mirarla.
    
    Escuchó la risita de Elba, que dijo:
    
    .-Está asquerosa con el hocico enchastrado de comida. Limpiesé con la mano, perra.
    
    Graciela obedeció mientras la tensión interior, que era cada vez más intensa, le llenaba los ojos de lágrimas. Sintió que un sollozo le subía a la garganta y trató de contenerse, pero le fue imposible.
    
    -Sin escenitas, esclava. –dijo el ama de llaves. –Recoja sus recipientes y ...
    ... démelos.
    
    Graciela se agachó, tomó ambos recipientes y los puso en manos de Elba, que luego de echarle una última y lujuriosa mirada salió de la celda, cerró la puerta con doble vuelta de llave y dejó a Graciela en angustiosa soledad. Segundos después la luz que provenía de una lamparita colgando del techo se apagó cuando Elba accionó el interruptor ubicado en el pasillo y la oscuridad incrementó el padecimiento sicológico de la esclava. Se tendió entonces en el camastro boca abajo y dio rienda suelta al llanto mientras rogaba que llegara el sueño, única forma de liberarse de aquello tan intenso y contradictorio que estaba sintiendo.
    
    ……………..
    
    Eran las once de la mañana del día siguiente cuando Elba entraba a la oficina de Emilia, que revisaba unos papeles.
    
    El ama de llaves ocupó una silla frente al escritorio luego de pedir permiso respetuosamente y dijo:
    
    -En el celular de la yegua hay como seis llamadas perdidas del marido, todas de esta mañana, y un mensaje de voz.
    
    -Mmhhhhh, pobrecito, cómo debe extrañar a su mujer… -fingió compadecerse la proxeneta. –y pregunto: -Qué dice en ese mensaje de voz?
    
    -Le pregunta qué pasa que no ha vuelto todavía, que por qué no lo ha llamado. Es de hace media hora.
    
    Emilia movió la cabeza de un lado al otro varias veces:
    
    -Pobre imbécil, si supiera en las que anda su mujercita… y en las que andará. --y soltó una risa que a Elba, aun con lo malvada que era, le sonó siniestra.
    
    -Mmmhhhhh, me atrevo a suponer que tiene planes para la ...
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