1. Mi lugar secreto


    Fecha: 17/02/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: rubyg, Fuente: CuentoRelatos

    ... me miraba fijamente, y pude ver cierta desilusión en su mirada.
    
    -¿Qué te pasa, David? ¿Por qué no te bañas conmigo? El agua está un poco fría, pero con el calor que hace se siente genial.
    
    -Es que no he traído bañador… Vale que es un lugar secreto, pero al menos podrías haberme dicho que podíamos bañarnos allí…
    
    -Bueno, ¿y cuál es el problema? Puedes bañarte desnudo.
    
    -¿De..de.. desn… ¡desnudo!?- David puso aquella cara irresistiblemente linda. No pude evitar sonreír.
    
    -Está bien… veo que no tengo otra opción…-
    
    Me acerqué nadando a la orilla y me puse de pie dónde el agua me llegaba hasta las rodillas. Lentamente, sin dejar de mirarle a los ojos, deslicé los tirantes de mi traje de baño. Los ojos de David se volvieron grandes como platos. Continué quitándome el bañador muy despacio, descubriendo cada vez más mi suave y bronceada piel. Primero descubrí los pechos, luego mi vientre y mi ombligo, y por último mi sexo y su fina mata de vello negro. Me di media vuelta para que, al agacharme para sacar mis piernas del bañador, David pudiera ver bien mi trasero. Cuando ya tenía mi bañador en la mano, lo lancé a los pies de David, cuya ruborizada cara reflejaba incredulidad y excitación a partes iguales.
    
    -¿Lo ves? ¡No pasa nada! No me hace daño bañarme desnuda, al contrario, se siente muy bien. Anda, no seas tonto, ¡báñate conmigo!
    
    David dudó un instante, pero por fin se decidió y se desnudó a toda prisa. Primero la camiseta, luego el calzado y el pantalón, y ...
    ... por un momento pareció que se iba a bañar con los calzoncillos puestos, pero al final también se los quitó. Su piel era pálida y tenía poco vello. No llegaba a estar gordo, pero tenía algún michelín. Su pene tenía una gran erección. No era muy grande, y tenía la cabeza cubierta de piel.
    
    Tímidamente avanzó hacia el río. Cuando metió el pie, una sacudida recorrió su cuerpo.
    
    -¡Está muy fría!
    
    -Si entras rápido y te mueves no se nota tan fría.
    
    No me hizo caso, prefirió entrar poco a poco. Demasiado poco a poco para mi gusto. Cuando el agua le llegaba a las rodillas su erección había desaparecido y yo me aburrí de nadar sola, así que decidí ayudarle a entrar al agua. Caminé hasta él y con todo mi cuerpo mojado le di un abrazo para mojarle la piel. Él se estremeció y soltó un gemido. Su diminuto pene rozó mi vientre y sentí como se ponía duro de nuevo.
    
    -¡Qué frio, qué frio!
    
    -Conozco un juego para entrar en calor en el agua, es muy divertido, cada uno tiene que intentar sumergir en el agua la cabeza del otro.
    
    Y mientras terminaba la frase, salté hacia él, sujeté su cabeza con fuerza hacia mi pecho y dejé que el impulso de mi salto nos sumergiera a los dos. Cuando volvimos a emerger, David estaba colorado. Se alejó un poco de mi rápidamente y se puso en posición para atacar, había aceptado mi juego.
    
    Estuvimos jugando alrededor de una hora, durante la cual los roces fueron muy numerosos. Al principio él, muy educadamente, intentaba evitar tocarme el culo, o las ...