1. La motera sumisa, castigada y sodomizada.


    Fecha: 17/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Mediodía en el desierto de los Monegros. En un caluroso día, una Africa Twin y una Virago tuneada a lo Custom Harley cruzan el árido terreno camino de Pamplona. Hace mucho calor.
    
    Viajo a lomos de mi Africa Twin, mientras mi sumisa va con su Virago. El calor está haciendo estragos y se hace difícil continuar. Paramos en una gasolinera para tomar algo y aligerar nuestra vestimenta. Sobra ropa. Sin darme ni cuenta, mi sumisa acaba con una minifalda tan corta que ni es mini, ni falda. Un top de tirantes ajustado marca sus pechos provocativamente. Seguro que ella estará fresca, pero va calentando a todo el mundo por el camino. No me hace gracia, pero entiendo que así va más fresca.
    
    Seguimos el camino y mi sumisa no para de hacer imprudencias con la moto, pasa entre dos buses, se salta algún semáforo... yo sigo mosca con su actitud, pero prefiero llegar a Pamplona antes de castigarla.
    
    Al final, la ley de Murphy nos la juega, como siempre. En una rotonda, ella acelera con tan mala suerte que le ven unos policías. Le dan el alto y ella obedece. Yo me paro a una distancia prudencial y observo la situación.
    
    Los agentes le piden los papeles de la moto a mi sumisa, la documentación, etc... Ella les cuenta que la moto es nueva, que no la conoce aún del todo, que se le fue el freno, que no quería infringir las normas, etc...
    
    Los agentes no pueden reprimir el mirarla de arriba a abajo. Es lógico, yo lo haría también. Sus pezones se marcan en su camiseta ajustada, y el ...
    ... escote muestra bastante mas de lo que yo querría que enseñara. Su minifalda muestra claramente sus piernas morenas y torneadas. Sería muy raro que los policías no se fijaran. Ella se percata de la situación y decide jugar el papel de niña buena.
    
    Como era de esperar, mi sumisa se libra de la multa y al volver presume ante mí de saber usar sus 'armas de mujer' para librarse del castigo. Pero a mí no me ha hecho ninguna gracia el asunto. Ha coqueteado con otros hombres, y debe recibir un castigo. Le sonrío, y le digo: "Después veremos si te libras del castigo".
    
    Una hora y media más tarde, ya en Navarra, llegamos a un restaurante de carretera, de esos de camioneros en los que se come bien y barato.
    
    Aparto y le hago señales a mi sumisa para que aparque mi lado, detrás de un camión. Me cruzo de brazos delante de ella y le recrimino su actitud con los polis. Ella es mi sumisa y no puedo tontear con otros hombres, aunque sean policías y le pueda ahorrar una multa.
    
    La apoyo en la moto y le doy unos cuantos cachetes en el culo. La corta falda de poco sirve en esa postura, así que siente mi mano en sus nalgas. Ella protesta, pero debe aceptar su castigo. Es su deber como sumisa.
    
    Una vez acabado, y con el culo rojo, le ordeno que vaya al baño y se quite toda la ropa interior, mientras yo le espero en la mesa del restaurant. Ella protesta:
    
    - "Se me verá todo"
    
    - "No querías que te mirasen? Pues ahora te verán todos. O es que sólo te gustan los de uniforme? Sácate toda ropa ...
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