-
La motera sumisa, castigada y sodomizada.
Fecha: 17/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... la vez que emite un grito ahogado. Yo la observo. - "Zasss...", llega un segundo golpe, en la otra nalga. Nunca doy en el mismo sitio, reparto el dolor. La lección de castigo sigue un buen rato, entre quejas y sollozos. De vez en cuando, cada 3 o 4 azotes, acaricio su culo y su sexo, como parte de la tortura. Sé de buena tinta que a estas alturas, el dolor y el placer se entremezclan volviendo loca a mi sumisa. Después del castigo, y cuando ya noto que está mojadita del todo, desabrocho mis pantalones, y saco mi polla, dura, tiesa completamente. Ese culito rojo respingón incita a sodomizarla, y eso es lo que voy a hacer. - "Has sido muy puta, sumisa, y muy zorra. No me ha gustado la manera en que has tonteado con los policías. No quiero que vuelvas a dar motivo, a ningún policía, para que te multe. Y para que te quede muy clarito de que estoy enfadado, pienso petarte el culo, como castigo.". Dicho eso, sin desatarla del árbol, y acercándome a ella por detrás, meto mi polla hasta el fondo, en su culito, clavándosela entera. Mi sumisa, con un 'Ay' en su boca, aguanta las embestidas de su Domine, que se siente satisfecho de ver que su sumisa está aprendiendo la lección. No es la primera ni la segunda vez que meto mi polla en el ano de mi alumna, pero normalmente suelo hacerlo en la cama, en una mejor posición, con cremita, y con mas cuidado. Hoy no, ...
... hoy es un castigo y quiero petarle el culo a mi sumisa. Tras una serie de empujones, agresivos y violentos, saco mi polla y vuelvo a azotar a mi sumisa, tres o cuatro veces. De nuevo, vuelvo a clavar mi herramienta en el ano de mi sumisa, enterito. Ella sigue gimiendo, y sollozando. Incluso puedo ver una lágrima caer de sus ojos. Está desnuda, en el bosque, atada a un árbol, y siendo sodomizada por su Amo. Tras una serie de embestidas, cuando noto que falta poco para correrme, vuelvo a sacar mi polla para azotarla otra vez, cuatro o cinco veces. Eso me sirve para bajar un poquito mi excitación y alargar la sodomización de mi protegida. Finalmente, después de repetir la jugada 3 o 4 veces, me dispongo a follarla ya hasta el final. Introduzco de nuevo mi polla, dura como una piedra, en su trasero, y comienzo a bombear de nuevo, empujando con fuerza, embistiendo con mi alma, para que ella sienta como mi pene penetra su ano. Finalmente, mi excitación llega al máximo, y un río de semen inunda su colon, acompañado de un gemido largo y profundo... Ha sido una corrida importante. Exhausto, después de haberme corrido en su culo, me acerco a su oído y le pregunto: - "Mi putita, no volverás a tener multas, verdad?" - "No mi Domine, seguiré siempre sus pasos y no volveré a correr" - "Perfecto, eso es lo que quería oír. Veo que vas aprendiendo de tus errores."