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Historia del chip (046): La celda (Shara 001)
Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
La celda era muy poco acogedora. No sabía muy bien qué debía esperar, solo que supuso que sería tratada con algo más de delicadeza. Tenía miedo ante las consecuencias de sus actos. Un temor arraigado profundamente en su conciencia desde su niñez no podía obviarse. Si es que se daba cuenta de él. Shara leyó cuidadosamente el formulario. Debía de redactar un informe preciso y concreto de los acontecimientos que le habían llevado a la cárcel, detallando minuciosamente los motivos. Que eran los relativos a los intentos sexuales. No debía olvidar ningún pormenor. No había tiempo establecido, quedando claro que la IA detectaría los titubeos que tuviese. No sabía muy bien cómo funcionaba, sólo que era más constante y perceptiva que un humano. Por lo menos en lo que se refería a los detalles. No había interactuado con ninguna en el colegio o en los talleres; o no con la intimidad que se suponía ahora. Debería contarle cosas que nunca había dicho a nadie. Extrañamente, sentía un pudor indescriptible por hablar con una máquina. O acaso pensaba que detrás había un humano. O varios. Sólo llevaba puesto el fino camisón de la prisión; apenas llegaba a cubrirle la parte superior de los muslos y no tenía suficiente grosor para ocultar adecuadamente los pezones. Un mero nudo al cuello sostenía el supuesto vestido y la espalda quedaba desnuda. Al menos no sentía frío. En casa siempre estaba totalmente cubierta, al igual que en el instituto. Y salvo en la piscina, no recordaba ...
... momentos con las piernas al descubierto. Ni siquiera tenía una prenda tan fina como la que llevaba puesta en esos momentos. Casi no la notaba. Se unía mescolanza de sentimientos de precaución, inquietud y algo de excitación. Había una bandeja con té siempre caliente, fruta y cereales, además de agua. Contempló su ordenador con desgana. Debía escribir un número de palabras mínimo cada hora, descansar cinco minutos cada treinta, indicándole el ordenador cuando podía levantarse y los ejercicios que debía realizar. Asimismo, la IA señalaba cuando debía ampliar un párrafo o ser más precisa. Shara pronto enrojeció ante el nivel de detalle que tuvo que narrar. El informe, después de dos largas horas, quedó escrito. *—*—* Me llamó Shara Bowles. Mi abuelo fue embajador de la Alianza y después de casarse con mi abuela, decidió convertirse al xino—islam. He nacido y crecido aquí en África. Tal y como establece la ley, me convertí en una mujer sin masturbarme o habiendo tenido sexo con persona alguna hasta que, cuando cumplí dieciocho años, toqué a mi mejor amiga. Nos acariciamos mutuamente los senos. Las dos sentíamos curiosidad por el cuerpo de la otra, por la reacción de nuestros cuerpos… de nuestros pezones, que se endurecieron. Durante ese breve encuentro, también nos palpamos los muslos y el pubis, sin llegar en ningún momento a rozarnos el clítoris o introducir un dedo en la vagina de la otra. Sí que nos tocamos mutuamente la cara y los pies, pero no las nalgas. Tampoco ...