1. Historia del chip (046): La celda (Shara 001)


    Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... aunque no la tocaron salvo en esa región. ¿Era eso algo habitual?
    
    Empezaron a andar y Shara no tuvo más remedio que seguirles, aunque no la forzaron. Al parecer, el estar junto a ella era más bien una forma de protegerla. O eso quiso creer.
    
    Al llegar al centro Hazum, notó que alguien tiraba del exiguo nudo que sujetaba su camisón, que cayó al suelo inmediatamente.
    
    —Soy la intendenta Dima. Sígueme.
    
    Ya sin ni siquiera la exigua prenda como protección, siguió a la intendenta a través de la prisión hasta que llegaron a un cubículo sin puerta. Básicamente era un cuarto con tres paredes. En una esquina había un baño cuyos tabiques eran de cristal. Shara casi no se fijó, aliviada de que no se hubieran encontrado con nadie durante el trayecto.
    
    Entró con Dima a la celda y esperó instrucciones, que no tardaron en llegar.
    
    —Ponte de cara al pasillo. Piernas bien abiertas. Manos en la nuca y mirando al frente.
    
    Shara enrojeció por las implicaciones de la postura. Se colocó según lo indicando con reticencia ante la mirada inquisitiva de Dima, que hasta ese momento no había prestado atención al cuerpo desnudo de la prisionera.
    
    —Debes ser más activa, Shara o conseguirás una falta. Vuelvo en unos minutos. No abandones la posición.
    
    Salió del cubículo sin echarle otro vistazo y Shara trató de acomodarse un poco, resultándole imposible. Pasaron los minutos, haciéndose cada vez más largos y más angustiosos. Sólo deseaba retirar los brazos de su nuca y cerrar las piernas. ...
    ... Estaba a punto de moverse cuando Dima retornó.
    
    —Lo siento. Me han surgido un par de cosas. ¿Te has movido?
    
    —No. Pero he estado a punto.
    
    —Hubiera sido comprensible. No estás entrenada. Trataré de no exigirte más que lo que puedas dar, lo que no significa que no vaya a llevarte al límite. Llevas los brazos a tu espalda agarrando tu muñeca izquierda con los dedos de tu mano derecha. Y cierra las piernas.
    
    Mientras tanto, Dima pulsó un botón plano y oculto en la pared y una tabla lisa surgió de la pared. Se sentó sobre ella y observó la nueva postura de Shara.
    
    —Acércate hasta aquí, aproximadamente hasta unos treinta centímetros de mí. A una distancia suficientemente corta como para que pueda tocarte si alargo el brazo.
    
    Shara cumplió lo ordenado, inquieta ante el posible contacto.
    
    —Mirada al frente, Shara.
    
    No tuvo más remedio que contemplar la uniforme pared gris metalizada.
    
    —Cuando te canses, puedes sentarte en el suelo, muslos juntos y hacia delante, nalgas sobre tus pies, espalda recta y mirada al frente. Siempre perpendicular a mí. Puedes alternar las tres posturas que conoces siguiendo la misma secuencia y tratando de estar el mayor tiempo posible en cada una de ellas. ¿Has entendido?
    
    —Sí.
    
    —Bien. Vamos a tratar de conocernos. ¿Por qué mentiste en tu informe?
    
    Shara no se atrevió a decir nada.
    
    —Ese silencio es casi una admisión de culpabilidad. Imagino que fue para salvar a tu amiga y a ese primo tuyo de manos tan descuidadas. Casi todo el ...
«1234...16»