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Historia del chip (046): La celda (Shara 001)
Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
... mundo cree que ha pasado el examen de la IA con suficiencia… erróneamente. Para empezar, nuestros recuerdos son nebulosos, no cristalinos y cada vez que rememoramos añadimos o suprimimos detalles de manera inconsciente. En otras palabras, creamos un nuevo relato. Nada de eso realmente importa, salvo que ya no puedes ser considerada virgen y, por tanto, no eres suficientemente atractiva para nuestros hombres. —¿Quiere decir eso que soy atractiva para hombres de otros lugares? —¡Exactamente! Y realmente eres encantadora. Lo interesante es que ahora perteneces al estado. Y yo represento al estado. Mi misión es aprovechar mejor los recursos disponibles. Trato de ser realista, sin una adecuada motivación, no serías un activo solvente. Así que, ¿qué es lo que deseas? Para Shara no fue difícil asimilar que estaba jugando con ella. Dudaba que tuviera alguna opción. Un nuevo silencio se adueñó de ella. —Algo habrá que te haga ilusión, dentro de tus circunstancias— trató de señalar Dima divertida en el fondo. —¿Sabes el problema? Tienes dos opciones claras: ir a las minas o aceptar mis condiciones. —¿Qué son las minas? —Pronto lo descubrirás si no aceptas. —¿Y la otra opción? —Entrenarte para ser concubina. Aunque más especializada en el dolor que en el placer. —No entiendo… ¿Puedo cambiar de postura? —Sí, no es necesario que preguntes, como te dije antes. Shara se puso en el frío suelo, tratando de recordar cada instrucción dada anteriormente. Ahora ya ...
... no eran los muslos los que estaban más cercanos a los ojos de Dima, sino los pechos. Dima continuó la conversación, algo sorprendida de que Shara no se hubiese tratado de engatusarla. —Shara, las opciones son simples: o vivir unos diez años en las minas, con suerte, o ser una concubina de un alto cargo, incluyendo en el paquete viajes, glamour, pero siendo una esclava de dolor. —Me gustaría elegir la segunda opción… es solo que no creo que pueda soportar el dolor. —Deja eso a mi cargo. Si quieres intentarlo, debes decidirte ahora. Si no lo consigues, las minas siempre estarán ahí. —Lo intentaré —aceptó Shara. —Ponte en la primera postura, la de espera. Te mandaré a mi asistente. Shara tuvo que esperar bastantes minutos. Era un hombre joven, quizás incluso más joven que ella. La contempló con detenimiento antes de presentarse. —Me llamo Habib y voy a ser uno de tus entrenadores. Tengo plena libertad de actuación, desarrollaré los criterios para tu instrucción y te usaré a mi antojo. Incluyendo tu virginidad vaginal. No es algo importante pues siempre se puede volver a reconstruir tu himen, si lo consideramos necesario. También tendrás una instructora femenina, que vendrá dentro de un rato para ducharte y explicarte los temas relativos a tu celda. Quédate como estás. Shara se sentía humillada ante la falta de reacción del hombre hacia ella. Hubiera preferido que se hubiera explayado más con la mirada, que la hubiese deseado con fervor. La instructora no ...