1. Historia del chip (046): La celda (Shara 001)


    Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... y aprovechó para acariciar brevemente su espalda. Pero para Shara era insuficiente. Sus senos prácticamente desnudos y elevados gracias a la postura de los brazos, parecían rogar ser acariciados. Y, en cambio, Habib simplemente rozaba ligeramente su espalda. Y no es que no apreciase el ligero desliz, es que sentía que no lo conmoviese. No bastaba con ser atractiva, estar disponible y ser, a todos los efectos, su esclava. Él parecía tener otro propósito, un calendario minucioso y primorosamente organizado. Un organigrama en el que no cabían sentimientos románticos ni, quizás, interludios amorosos.
    
    Shara perdió la concentración y su pie empezó a trastabillar. Habib estaba alerta, -a pesar de que seguían besándose-, y volvió a agarrarla de la cintura, ahora con más fuerza. Shara rompió el contacto con los labios de su protector, ahora centrada en el peligro y el error que había cometido.
    
    —Lo siento— dijo sin recordar que no tenía derecho a hablar.
    
    Habib soltó lentamente sus manos. Shara se afianzó en sus dedos.
    
    —Manos en la nuca, Shara. Resumamos: una penalización por besarme sin permiso, una penalización por trastabillarte por falta de atención y una última penalización por hablar sin autorización. Se me olvidaba: otra más por no mantener la cadena tocando la espalda ya que no te estabas moviendo.
    
    Shara corrigió su postura, más con ganas de llorar que de cumplir. Sólo un cierto orgullo hizo que se irguiese lo suficiente y, en cuanto quedó bien erecta, un ...
    ... automatismo surgió por arte de ensalmo. No se rendiría tan fácilmente.
    
    —Cada penalización supone cinco azotes aplicables al día siguiente. Trata de ser más cuidadosa.
    
    Shara hubiera bajado la cabeza, sumisa, para asentir. En cambio, debido a la regla de la cadena, mantuvo la cabeza alta y expectante.
    
    —Debes estar cansada. Te tiemblan un poco las piernas. Deja todo en el cajón y vuelve a tu celda.
    
    Ahí acabó la experiencia romántica.
    
    *_*_*
    
    A la mañana siguiente, Shara esperaba con las manos en la nuca y mirando hacia fuera de la celda la venida de sus instructores. Fue Dima la que vino a primera hora.
    
    —Hola, Shara. Me alegra ver que te estás ajustando.
    
    Como Shara no podía responder sin permiso a algo que no fuera una pregunta directa, ni siquiera para saludar, siguió mirando al frente.
    
    —Puedes hablar y abandonar la posición. Desayunemos juntas.
    
    La propia Shara dispuso de la mesa. Cuando ya estaban sentadas en sendos taburetes, Dima prosiguió la charla.
    
    —Habib me ha contado tu desliz de ayer. ¿Puedes señalarme las faltas que has cometido?
    
    —Besarle sin permiso y perder la posición. Y otra por hablar sin permiso.
    
    —¿Hay algo más?
    
    Shara trató de recordar.
    
    —Nada más.
    
    —Te equivocas. Había otra falta por no mantener la cadena en contacto con tu espalda. Esto supone una nueva falta.
    
    —Lo siento.
    
    —Lo imagino. No hay nada mejor que las consecuencias para aprender. Así que tienes los cinco azotes establecidos diariamente y cinco faltas con cinco ...
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