1. Historia del chip (046): La celda (Shara 001)


    Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... azotes cada uno. ¿Por qué besaste a Habib? Esa falta fue completamente voluntaria.
    
    —Me incitó la situación— dijo titubeando. —Me sentí deseada.
    
    —A Habib tú también le gustas. No debería ser un problema, muy al contrario. Lo que ocurre es que en último extremo terminaréis yendo a lugares diferentes. Creo que te has enamorado de él, es algo bueno para el entrenamiento, difícil en la parte final.
    
    Shara no entendía muy bien cómo podía pensar Dima que se había enamorado de Habib. Todo era por obligación y un beso no podía ser suficiente indicio.
    
    —No estoy segura, Dima. ¿Cómo podría saber si me he enamorado?
    
    —Supongo que no es fácil. Esperaremos unos días. Mientras tanto, Habib será el único que te azote. Después de cada sesión de castigo lo besarás. Iba a incluir esa parte en tu entrenamiento más adelante.
    
    —¿Y ya no habrá castigo por besarle?
    
    —No si sólo lo haces después de los azotes. El resto del tiempo, las reglas serán las mismas. No te confundas: estás obligada a besarlo. ¿Entiendes?
    
    —Debo besarlo después de cada sesión de castigo y no debo besarlo el resto del tiempo.
    
    —Voy a añadir un elemento más, Shara. Habib es un hombre joven, le voy a dar libertad para tocarte los senos siempre que os estéis besando.
    
    Shara hubiera protestado si no hubiese visto en la cara de Dima una extraña determinación.
    
    —Pero sólo le besaré cuando me haya castigado ¿no?
    
    —Y él podrá besarte cuando lo desee, sin restricciones. Y al hacerlo, tendrá acceso a tus ...
    ... senos. Cuando te bese, cuenta interiormente hasta treinta. Entonces, puedes abandonar el beso. Si lo haces antes, serás castigada. Y, por otra parte, pasada esa cuenta de treinta, Habib sabrá que deseas seguir siendo acariciada o besada.
    
    Shara no podía creerse que pudiera ser tan injusta con ella. No pensaba estar ni un segundo más. En cuanto se acabase el tiempo, dejaría de besarlo.
    
    Acabaron de desayunar. Dima se fue y Habib llegó al momento.
    
    —¿Estás de acuerdo con los términos que ha establecido Dima? —preguntó Habib con dudas. —Tienes permiso para hablar.
    
    Shara no estaba de acuerdo con nada, pero poco podía hacer. Casi debía sentirse agradecida de no ser violada.
    
    —Estoy de acuerdo —afirmó con falso aplomo mientras Habib contemplaba su cuerpo expuesto en la postura de exhibición.
    
    —Entonces, empecemos. El castigo diario se realiza aquí en la celda, sin atavío. ¿Recuerdas la sesión de ayer?
    
    ¡Cómo si pudiera olvidarlo! Shara se colocó de cara a la pared y empujó los senos hacia la misma, luego levantó el pie derecho, ofreciéndole al látigo.
    
    —Lo lamento mucho, Shara, pero has olvidado algo importante. Una falta. Ya no tienes permiso para hablar. Trata de recordar o habrá una segunda falta.
    
    Shara trató por todos los medios de rememorar la infame sesión del día anterior. Levantó el talón izquierdo.
    
    —Una falta, Shara. El orden no es ese.
    
    ¡Era todo tan injusto! Bajó el talón izquierdo y el pie derecho. Elevó los dos talones y volvió a llevar hacia arriba ...
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