-
Historia del chip (046): La celda (Shara 001)
Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
... por favor. —Puedes deshacer la posición. Sígueme. Cada paso era un suplicio. Shara no lo mostró en su cara. —Primero los zapatos— señaló Habib. Shara no había visto nada parecido. Eran dos partes separadas y no entendía cómo ponérselas. Habib se arrodilló y la calzó. Shara observó cuidadosamente. La parte delantera cubría sus dedos y se agarraba sola. La parte trasera era un tacón tan alto que sus piernas protestaron. Corrigió su posición de forma automática. Llevaba una especie de correaje que se ataba al tobillo y más allá. —Deberás tener mucho cuidado con estos zapatos, Shara. Cualquier mínimo desequilibrio podría hacerte inclinar y, además del peligro de la caída, un esguince es probable. Por eso, debes apoyarte con más fuerza en los dedos y no en el talón. Si sientes que se desliza, lo mejor es irse hacia el lado hacia dónde vaya el pie. No te resultará natural hasta que cojas el hábito, has caminado toda la vida soportándote sobre la base de los pies. Shara se sintió más alta que nunca y como si estuviese entre algodones. Los pies dolieron debido a la elongación de las suelas, estiradas sin remedio. Los dedos tampoco estaban alegres. Habib le puso el atuendo, que no era un vestido sino una especie de traje de las mil y una noches. Consistía en dos cadenas y unos velos triangulares. La primera cadena debía ceñirse a las caderas, exactamente al lugar dónde se más se ensanchaba el cuerpo de Shara. La segunda cadena se colocaba encima de los ...
... pechos. Había tres velos. El primero, un largo triángulo isósceles. Unos minúsculos ganchos magnéticos enganchaban con el metal de la cadena que rodeaba sus caderas. El tejido sólo tenía la anchura para cubrir el pubis, quedando la parte superior de las piernas desnudas. Ni un solo poro del frontal de los muslos llegaba a ser ocultado. Desde la parte superior del pubis, la tela caía directamente hasta los tobillos, pero estrechándose más y más hasta quedar en un hilillo del que colgaba una bola reluciente del mismo color que la tela. El diseño sólo conseguía cubrir el pubis y sus aledaños. El triángulo trasero era igualmente traicionero. Shara notó que no cubría las nalgas enteras. Se lo puso Habib, rozándola ligeramente por primera vez. Al igual que su homólogo, el triángulo se enlazaba magnéticamente. Al no poder verse, Shara no pudo apreciar cómo le quedaba la tela. La grieta del culo quedaba cubierta por el tejido, pero por poco. Desde la base cerca de la parte superior, la tela se iba estrechando hasta quedar reducida a la nada pocos centímetros por debajo de la parte inferior de las nalgas. Aproximadamente un tercio o algo menos de los glúteos quedaban al descubierto. Una borla acompañaba al conjunto como en su pareja delantera. El último velo tenía la supuesta misión de cubrir los senos, lo que a todas luces era imposible. No solo por su finura y su falta de opacidad, también porque al igual que el que tapaba las nalgas, se estrechaba con rapidez. Shara se lo colocó ...