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Historia del chip (046): La celda (Shara 001)
Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
... particularmente bien, no sólo por la dificultad física inherente a la ‘cama’, si no por el anuncio de Zahira. Al día siguiente recibiría su primera sesión de latigazos. No le dio más información, aunque en días previos le había explicado que todo su cuerpo, por debajo del cuello, era susceptible de ser azotado. Se despertó a la hora reglamentada y se movió con rapidez a la ducha, antes de empezar los ejercicios matutinos, instruida por el ordenador. Cada día notaba más y más la tonificación y la elasticidad que le estaba proporcionando. No le importaba la exigencia física, casi resultaba liberadora y hubiera sido lo único que hubiera echado en falta si, por un milagro, fuese puesta en libertad. Después de los ejercicios y una segunda ducha desayunó aplicando la masticación adecuada. Habib, -no Zahira-, llegó en cuanto se puso en la postura de espera mirando hacia el hueco de fuera. —Hola, Shara. Supongo que ya estás preparada para tu primera experiencia con el látigo. Trataremos de que no resulte traumática. Shara no dijo nada, no lo tenía permitido con Dima o Habib. Sólo podía responder. —Voy a azotarte la planta de los pies. Cinco golpes a cada una. Date la vuelta y pega tu cuerpo a la pared, los pechos presionando con determinación. Levanta los talones bien arriba y dobla la pierna derecha hacia tu nalga. El pie deberá quedar horizontal, facilitando la labor. Shara nunca olvidaría ese primer golpe seco y sonoro. No fue tan doloroso como pensaba, la ...
... anticipación fue peor. Consiguió no moverse, suponiendo que era como debía actuar. —Debes contarlos y dar las gracias. Uno, gracias. —Uno, gracias— mintió Shara. Los siguientes cuatro azotes no fueron tan difíciles, ya sabiendo que se esperaba de ella. Lo difícil fue, curiosamente, mantener el pie caliente y dolorido en el aire. Sus pensamientos no dejaban de atormentarla. —Cambia de pie. Primero bajas el derecho, elevas el talón cuando llegue al suelo, bajas el otro talón. Se te indicará como un pequeño roce en el pie con el látigo, como ahora. Shara no se dio cuenta en ese momento, pero esa pequeña caricia del cuero le resultó seductora. Esperó con ansia el primer golpe en el pie izquierdo, queriendo pasar el trago cuanto antes. Habib debía haberse dado cuenta de su premura y dejó pasar el tiempo antes de hacer restallar el cuero con fuerza a la planta desvalida. Los cuatro siguientes fueron rápidos, quizás para que Shara pudiera pasar el primer día con nota, ya que probablemente hubiera abandonado la postura ante el impacto, que fue claramente más fuerte que en la planta derecha. El roce final fue tan apoteósico que Shara hubiera llorado de placer. Los pechos doloridos seguían aprisionados y Shara casi pensó más en ellos que en sus pies. Habib ordenó que volviera a la postura de exhibición en mitad de la celda. —Se te permitirá salir de la celda si tus pies han sido azotados. En un cajón fuera de la celda hay un vestido y unos zapatos. ¿Deseas salir? —Sí, ...