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Un profesor, una alumna y un colegio católico – parte 2
Fecha: 02/03/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
... el asiento quedó bien mojado de sus jugos. La guié dentro de la casa y fuimos directo al dormitorio. Ella inspeccionaba el desconocido lugar. Yo la miré fijo y con firmeza le dije: - Si realmente fueses agradecida, ya estarías completamente desnuda. Rápidamente se quitó la corbata de un tirón y comenzó a desabrocharse la camisa. A mí tampoco me daban las manos para deshacerme de mis ropas. Tan pronto ambos quedamos con el traje del Edén la arrojé sobre mi cama, aún sin hacer desde la mañana, y me lancé encima de ella con un preservativo en mi mano, de los que había comprado en el Sex Shop. Comenzamos a besarnos con locura y luego bajé hasta sus deliciosos pechos, que podría jurar, emanaban miel. Seguí mi descenso por su vientre, pero después pensé: “¿para qué chuparle la concha, después de tanto vibrador?”. De modo que saqué el condón de su envoltorio, me lo calcé y estando de rodillas sobre la cama, la levanté de las piernas hasta que su raja quedó justo debajo de mi falo, duro como nunca antes y lo frotaba bien en medio de sus labios, anunciando la inminente penetración. Su respiración se agitaba, producto del nerviosismo del momento. Le dije: - Dime la verdad, porque lo sabré de cualquier manera… ¿Cuántas de estas te conocen por dentro? - Ninguna, señor… - ¿Estás segura, Cecilia?… Mira que si mientes…. - Segura, señor… aún soy virgen… hasta hoy… hasta que usted quiera… ¡lo juro! - Lo quieres con delicadeza y suavidad, o ¿prefieres que te parta al medio? Dudó un ...
... instante… se mordía los labios… Su sonrisa se tornaba libidinosa… Le clavé las uñas en las caderas como para arrancarle trozos de carne y le dije en tono firme y seguro: - Te estoy dando la oportunidad de elegir, pero no tengo todo el día, preciosa… ya te dije que no soy uno de tus compañeros de clase. Tomó aire y me respondió: - ¡Pártame al medio! Puse el glande justo en la entrada, apenas asomándose entre los calientes labios de aquella vagina ansiosa por hacer añicos su virginidad. La volví a tomar firmemente por sus caderas y de un tirón bien fuerte la atraje hacia mí, hasta chocar cuerpo con cuerpo. Cecilia cerró sus ojos, dejó ir su cabeza hacia atrás sobre la almohada. Su cuello ofrecido parecía estirarse mientras un trago de su propia saliva bajaba lentamente. Sus manos rasguñaban las sábanas y una fuerte contorsión le hizo arquear todo su torso, que quedó apoyado sobre la cama tan solo por sus hombros. Intentó contener el grito. Luchó por ello… se retorció como queriendo ahogarlo. Quiso… pero no pudo. El dolor la venció, el alarido desgarró su garganta tal como mi pene desgarró sus deliciosas carnes íntimas. La niña se hundió en sus propias entrañas y las lágrimas de la nueva mujer emergieron. Mi mayor fantasía desde mi primer día de docente se cristalizaba gloriosamente. Estaba tan caliente que pensé que si seguía cogiéndola así de duro iba a eyacular muy rápido y no quería eso. Si quería seguir siendo el dueño de aquella deliciosa hembra, debía darle una primera vez ...