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Un profesor, una alumna y un colegio católico – parte 2
Fecha: 02/03/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
... memorable. Así que la mantuve levantada y le dije que conservara esa posición arqueada, pues favorecía el recorrido de mi pene por su punto G. Lo llevaba suavemente y tratando de hacer el recorrido más completo posible. Muy pronto el dolor de Cecilia se fue tornando en placer. Sus gemidos la delataban y sus apenas entreabiertos ojitos marrones me miraban fijamente, como diciéndome que estaba disfrutando tanto como yo, si es que eso era posible. La tomé de sus muñecas y la atraje hacia mí para hacerla cabalgar. Ella rodeó mi cuello con sus brazos y yo me prendí de su cintura, guiándola en el sube y baja lento y armonioso, de un placer por demás intenso. El roce de sus pechos suaves y bien formados contra mi cuerpo, eran un deleite aparte. Sus pezones erguidos, el calor de sus mamas, la sedosa sensación de su piel… ¿Qué puede ser mejor que una adolescente bien desarrollada?… Cuando su respiración comenzó a a agitarse notoriamente, comprendí que se dirigía hacia su orgasmo y quise intentar llegar junto con ella. La abracé y yéndome hacia delante, la acosté. Estando encima de ella, tomé sus muñecas y extendí sus brazos sobre la cama. Me apoyé firmemente y en posición de flexiones comencé a acelerar el ritmo y la fuerza de mis embates contra su cuerpo, que se entregaba a mi vehemencia. Sus gemidos se transformaron en gritos y su cuerpo era un terremoto hormonal. Sentí su orgasmo e inmediatamente llegó el mío… intenso… increíble… retiré mi pene, me saqué el preservativo bien ...
... cargado de leche. Sin sentarme sobre ella, me puse de rodillas dejando que mi pene, aún poseído por el placer, descansara entre sus tetas y le ordené que abriera la boca. Le di vuelta el preservativo y lo vacié dentro de ella y se lo hice chupar hasta que extrajera hasta la última gota y le ordené que lo tragara. Luego le hice chupar mi verga hasta dejarla reluciente. Después me acosté sobre ella. Cada centímetro de mi cuerpo estaba en contacto con el suyo. Sentía su respiración que lentamente se calmaba, igual que la mía. Me quedé algo más de media hora sobre ella, disfrutando del calor y la suavidad de aquel colchón humano. Fue una experiencia exquisita que repetí en innumerables ocasiones. Pero esa jornada no terminaría ahí. Siempre me había fascinado su culo y no estaba dispuesto a esperar más que unos pocos minutos para poseerlo. Lo necesario para mi recarga sexual y nada más. Cumplido el descanso la llevé al baño a que higienizara su vagina, pues algo había sangrado. Le pregunté si todo estaba ok a lo que asintió con seguridad. Luego le apliqué un enema frío. Le ordené que aguantara el agua durante cinco minutos antes de expulsarla. Su delicado rostro blanco se iba poniendo colorado, como si fuera a estallar. Finalmente una potente erupción acuosa irrumpió en mi inodoro. La sensación de alivio calmó a Cecilia, pero mientras volvíamos al cuarto tímidamente balbuceó: - Señor… he oído que por el culo es doloroso… - Relájate y lo disfrutarás. Además… no pensarás dejarme ...