1. El aniversario de Matilde


    Fecha: 02/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: delnorte1, Fuente: RelatosEróticos

    ... vulgarmente los hombres dirían una “jamona”. Tengo los pechos grandes, aunque un poquito caídos, los realzo con ciertos sujetadores, y tengo las caderas anchas y redondas, no en vano he sido madre dos veces. No tengo varices ni estrías en las piernas, que aún conservo bonitas, y luzco con pantys y faldas por encima de la rodilla. También camino bien en tacones. Soy de pelo castaño en origen, que traigo veteado, y conservo una bonita dentadura, que aún es toda mía. Mis amigas dicen que sonrío muy bien, aunque mi rostro refleja las facciones, pequeñas arrugas y cierta mirada de cansancio, evidencia de los 54.
    
    No obstante, ha de ser así. Yo no concibo tener mi edad y tener una cara infantil, tersa y pueril como la de los niños, es algo artificial y antinatura. Por eso, jovenzuelos que me estáis leyendo, asimilad y conformaos con vuestras madres como son y están. No necesariamente tienen porqué parecerse, nada tengo en contra de ellas, a la Basinger o a la Kidman.
    
    Tengo un hijo y una hija, muy monos los dos. Ambos llevaron bastante mal la separación. Los veo poco, están por otras provincias, él trabajando en una empresa y ella estudiando en una universidad.
    
    A la que veo a cada poco es a Bárbara. Bárbara es mi amiga , hace muchos años. Es una mujer también divorciada de cincuenta y tantos, con la que salgo con frecuencia. Es muy rubia y bien parecida. Es más extrovertida y liberal que yo, y también más optimista. Cuando me separé, me pasé los tres primeros meses ...
    ... tomando antidepresivos y llorando en mi casa. Luego pasé otros tres viendo la tele sin saber ni que veía y consumiendo alcohol, yo que nunca había bebido, y ahí fue donde me enganché un poco. No es que esté cirrótica, pero desde entonces acá me gusta beber. Despacito, paladeando, me gusta el calor relajante que me proporciona la bebida, cualquiera que sea, sobre todo las copas. Me gusta ese suicidio lento y placentero, esa sensación…
    
    A los seis meses Bárbara tomó medidas, dijo que aquello no podía ser, estar allí encerrada y deprimida. Me obligó casi por la fuerza, sin ningunas ganas, a salir con ella. Me llevaba al cine, a las tiendas, a tomar un café, a pasear, a las fiestas locales y cercanas, y a mil sitios más. Así comencé a mejorar, a superarlo y a hacer una vida más o menos normal...
    
    Muchos fines de semana salimos a divertirnos y distraernos un buen rato. Salimos al atardecer, picamos algo por ahí, una especie de merienda-cena, y luego vamos al cine muchas veces para acabar casi siempre a las tantas por los pubs, alguna discoteca de esas de desgüace, algún garito… Una vida totalmente nueva para alguien tradicional como yo…
    
    Aquel día salimos salimos de una discoteca a la que vamos muchas veces, que nunca recuerdo el nombre. A Bárbara también le gusta beber y a ambas aquel día se nos había calentado el paladar con el ron añejo con refresco de cola. Habíamos tomado unos cuantos cubatitas y salimos del local cogiéndonos un poco una a la otra, por si acaso. No es que ...
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