1. Ese silencio absoluto de las bibliotecas


    Fecha: 06/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... años sin ella, la mayoría de la población posiblemente ni sabía ni le interesaba lo que era la política.
    
    Un murmullo captó mi atención, dirigí mi mirada hacía donde visto a la chica, ya no estaba sola, ahora estaba acompañada por un chico más o menos de su edad, pero no me sonaba su cara. Por lo visto el acceso a esta biblioteca ya no parecía tan exclusivo, los murmullos duraron poco y ambos se pusieron a buscar entre los volúmenes de las estanterías, así que decidí no llamar su atención y seguir con mi trabajo.
    
    Al final me quedé con 10 revistas que apilé con cuidado sobre una mesa auxiliar, anoté el tomo de los archivadores y los volví a colocar en su sitio, pero entre el hueco que quedaba entre ellos volvía a ver a aquella pareja.
    
    Ella era morena, bastante guapa, no recordaba mucho de aquella alumna salvo que era muy inteligente y nunca había dado ningún problema, la recordaba más cría ahora se veía ya toda una mujer. Él era parecía más joven pero probamente tendrían de la misma edad, vestido con unas bermudas y un polo náutico.
    
    Él apoyó su espalda en la estantería quedando uno al lado del otro. Su forma de mirarse delataba claramente cierta complicidad entre ellos, tanta que al poco tiempo se fundieron en un beso. Me quede observándoles, a los pocos segundos solo podía ver la melena de la chica mientras las manos del chico recorrían su espalda hasta llegar a sus nalgas, momento en el que ella se separó y le susurró algo al oído.
    
    Era obvio que no se habían ...
    ... dado cuenta de mi presencia, pero no le di mayor importancia y seguí con lo que me había llevado allí aquella mañana, buscar y clasificar artículos de prensa para mi estudio. Supuse que pronto, ellos también se darían cuenta de que no se encontraban solos en la sala.
    
    Me encontraba ojeando algunos viejos artículos de Interviú cuando sus murmullos volvieron a llamar mi atención. El espacio que separaba los dos archivadores que tenía enfrente de mí, me permitía verlos sin ser vista y una sensación de culpabilidad empezó a invadirme.
    
    El seguía agarrándola por la cintura y ella a su cuello mientras se susurraban cosas al oído, una postura clásica de cualquier pareja con su edad, pero hubo un momento en el que ella, poco a poco, se empezó a agachar. Esta maniobra me permitió volver a ver el rostro del muchacho, que parecía estar diciéndole algo mientras ella le desabrochaba los botones de su camisa Oxford, después la vi desaparecer lentamente entre las hileras de libros que impedían mi visión a la vez que me ocultaban.
    
    El chico giró primero su cabeza hacia el pasillo para ver si los veía alguien, cuando me di cuenta de que empezaba su inspección por las estanterías, me apresuré en agacharme y ponerme en cuclillas. Respire y apoye mi espalda en la pared, cerré los ojos, y pensé ¿Qué estás haciendo Mayte? Me plateé hacer algún tipo de ruido para que se percatasen de mi presencia, pero me corte.
    
    Giré mi cabeza hacia su posición y desde el hueco de la hilera inferior volví a ...
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