-
Matilda, guerrero del espacio (capitulo 5)
Fecha: 07/03/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos
... no pierde oportunidad para rozarse con todo lo que puede: parece una gata terrestre en celo, —exclamó Moxi jocosamente provocando la hilaridad de los asistentes. —A ver señores, no se alboroten, —dijo Matilda riendo para rebajar la tensión de la reunión—. A2, ha calculado que la Flota Imperial ha entrado al Sector Oscuro entre 264761.8 y 264763.7. Eso nos da una franja de más de un año luz, y con cuatro días de desventaja, buscarlos será como encontrar una aguja en un pajar. —Con los campos de distorsión del Sector Oscuro los sensores de largo alcance no son operativos al cien por cien, —apunto Daq. —Y no esperes máxima potencia en los reactores, —intervino la rojiza Camaxtli—. Ya te he dicho que te quedabas corta cuándo dijiste que las leyes de la física están patas arriba. Si nos tragamos un campo de distorsión a plena potencia, no quiero ni pensar lo que ocurriría, pero ya te digo que nada bueno. —Entonces, ¿qué hacemos? —Ya sé que es muy complicado, pero tendremos que navegar con más ayuda electrónica que nunca: muy atentos con los sensores. En Raissa hemos recalibrado sensores, pero, aun así, lo vuelvo a repetir: va a ser muy complicado. —De acuerdo. Entonces los avatares ayudaran permanentemente a los pilotos, que descansaran cada dos horas, —y mirando a Ushlas añadió—: estableceremos turnos rotativos en todas las naves. —La buena noticia es que los mismos problemas que tenemos nosotros los tienen ellos. —No, ellos están peor porque no te ...
... tienen a ti, —dijo Matilda acariciando un brazo a la ingeniera—. ¿Alguna cuestión más? Como no había más preguntas, finalizo la reunión y los capitanes regresaron a sus naves. —Oye nena ¿Qué le harías al Rahoi si le tuvieras entre tus cuatro manos? —preguntó Daq a Camaxtli cuando salían de la reunión, y mientras la rodeaba la cintura con su peludo brazo. —Metería una mano por ese culo de mariscal y sacaría las tripas a ese hijo de la gran puta, —respondió provocando una carcajada general. —¿Pero te lo follarías primero? —apuntó Neerlhix. —¡Eh!, —respondió parándose en seco—. Aunque no lo creáis, tengo mis límites. Nunca follo con cabrones imperiales hijos de puta. —De todas maneras, cariño, si le metes la mano por el culo, seguro que le gusta y se le pone dura, —intervino Matilda descojonada de risa. —¡Entonces se la arranco! —añadió la roja ingeniera provocando aún más la hilaridad de todos. —Por cierto, nena, —dijo Daq acariciando con su peluda mano el trasero de Camaxtli—. A ver cuando me recibes, que se me está acabando la botellita. —¡Joder tío! Te estás convirtiendo en un puto adicto, —exclamó mirándole malhumorada—. Me ordeñas como a una vaca lecheriana. Hasta el asexuado Moxi se apoyó en la pared incapaz de seguir andando de la risa. —¡Joder! ¿Qué pasa? —y añadió con el entrecejo disparado—. No se dé que os reís. Nadie contestó, no podían. Incluso la seria Princesa Súm se meaba de la risa. Llegaron al puente y todos ocuparon sus ...