1. Matilda, guerrero del espacio (capitulo 5)


    Fecha: 07/03/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    ... puestos. Matilda abrió los comunicadores de toda la nave e informó a la tripulación del objetivo de la misión y su peligrosidad.
    
    —Mi señora ¿Ordena algo más? —preguntó la Princesa, y ante la negativa de Matilda, añadió—. Con su permiso me retiro para hablar con mi gente.
    
    —Ushlas, por favor acompáñame, —y levantándose se encaminó a la puerta de salida seguida de Ushlas—. Neerlhix, el puente es tuyo.
    
    —¿Camarote? —preguntó cuándo estuvieron solas en el pasillo.
    
    —Por supuesto, pero a buenas horas preguntas, cuándo me has sacado del puente, —contestó Ushlas—. Uno rápido que tengo cosas que hacer.
    
    Las dos entraron atropelladamente en el camarote, y una vez cerrada la puerta, se fueron despojando de la ropa mutuamente mientras sus bocas se encontraban con pasión. Se tumbaron en la cama e inmediatamente comenzaron a explorarse mutuamente. Media hora después, sudorosas descansaban sobre la cama.
    
    —¿Por qué me sujetas la cola con la mano? Qué manía: no me gusta —protestó Ushlas.
    
    —Por si me la metes después de estar arrastrándola por el suelo, —la respondió Matilda claramente de broma. La apetecía hacerla rabiar.
    
    —¡Yo no arrastro la cola por el suelo! ¿Qué te has creído? —exclamó incorporándose ligeramente alterada.
    
    —Ya lo sé mi amor, —contestó sujetando su azulada cabeza con las manos y besándola después en los labios.
    
    —Sabes que no me gusta que me vacilen con mi cola.
    
    —Que no mi amor, que me gusta mucho tu cola, —y recorriendo su cuerpo con sus manos, ...
    ... añadió—. Y tu trasero, y tus tetas, y tu vagina, y tus piernas, y tus pies, y tú enterita.
    
    Volvieron a enfrascarse y a Ushlas se le olvidaron las prisas. Finalmente, agotadas se quedaron abrazadas sobre la cama y se durmieron.
    
    —Neerlhix a hermanita, —se oyó por el comunicador—. Neerlhix a hermanita.
    
    —Haber, ¿Qué quieres pesado? —contestó con voz de resignación mientras intentaba abrir los ojos.
    
    —Pues que me gustaría ir a cenar, si hermanita capitana, no tiene inconveniente.
    
    —¡Joder Mati! ¿Qué hora es? —se oía preguntar a Ushlas como voz de fondo por el interfono—. No me lo puedo creer, con la cantidad de cosas que tengo que hacer.
    
    —Yo tampoco me puedo creer que me halláis tenido cuatro horas aquí olvidado, —apuntó Neerlhix.
    
    —¿Cuatro horas? ¡Joder, joder y joder!
    
    —¡Eh! Vale, si están Moxi o Daq, que te releven hasta que yo llegue… hermanito, —le contestó Matilda con un tono una tanto embarazoso—. Lo siento nene, me olvide de ti.
    
    —A saber, que habréis estado haciendo, —respondió con tono guasón.
    
    Mientras se dirigían a los límites del Sector Oscuro, Matilda recorría toda la nave comprobando personalmente que todo estaba preparado. Sabía perfectamente que lo estaba, pero la incertidumbre la impulsaba a hacer comprobaciones inútiles. Uno de los lugares que más visitaba era la sala de máquinas, pero no a vigilar a Camaxtli, en la que confiaba ciegamente, sino a charlar con ella. Eso la tranquilizaba. A pesar de que podría dar la impresión de ser una ...
«1234...»