1. Tetazas para un fin de semana


    Fecha: 19/03/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Paty13, Fuente: CuentoRelatos

    Mi gigantesco busto, no podría ser de otra forma, serian la causa tarde o temprano de nuestro primer incidente sexual como pareja.
    
    Me hace sentir muy incómoda que los amigos de mi marido me miren las tetas, en especial con el descaro que lo hace Enrique. No pierde oportunidad de dirigir su mirada a mis pechos, sobre todo cuando llevo algún escote, gira la cabeza como intentando meterse dentro. No creo que mi marido se haya dado cuenta y yo no me atrevo a contárselo, ni siquiera la fiesta en la que estaba a solas en la cocina y me susurro al oído lo grandes que eran mis tetas y lo bien que se lo pasaría mi marido haciéndose pajas entre ellas. Me sentí abrumada, pero pensé que sería las varias copas de vino que llevaba encima. Por el resto era un tipo normal y yo lo respetaba como amigo de mi hombre.
    
    Fue en unas vacaciones de semana santa cuando Enrique nos propuso a mi marido y a mí, acompañarlo junto a su esposa a un terreno que había alquilado en una zona costera cerca de la ciudad donde vivimos. La idea era acampar cuatro días para disfrutar del ambiente y la naturaleza ya que esa zona es un lugar muy tranquilo y casi paradisíaco.
    
    El primer día llegamos, acampamos y todo se desarrolló con normalidad. Sin embargo, por la noche, vi a mi esposo algo agitado. Él y Enrique habían estado hablando. Su amigo le había hecho una propuesta bastante atrevida: “un intercambio de parejas”.
    
    Cuando me lo conto estaba nervioso, creo que contaba con mi negativa, pero me ...
    ... explico que ellos ya lo habían hecho otras veces y estaban acostumbrados. A él, sin duda, le atraía la idea, y me intentaba convencer con que podría ser una experiencia fortalecedora en nuestra larga relación de pareja.
    
    Solo quedaba mi consentimiento. Mi marido me dijo que Enrique sentía cierta atracción por mí, y a él le gustaba la mujer de su amigo. Yo dudaba, no lo tenía tan claro como él. Enrique no me parece un tipo deseable, pero mi marido me comentó que yo no tendría que hacer nada que yo no quisiera, y verle a él follar con otra, no me hacía mucha gracia. Pero añadió que nos separaríamos, cada pareja por su lado, para no incomodarnos.
    
    Aquella noche lo estuve pensando. La verdad, no estaba muy convencida, pero acepté, lo vi tan ilusionado y yo tenía mis ideas muy claras al respecto de lo que podía o no pasar con Enrique.
    
    Durante el desayuno, pusimos las cosas claras, no pasaría nada que no quisieran ambos y “Para que esperar más”, dijeron, mi marido y la mujer de Enrique se fueron a la playa, y yo me quedé a solas con él.
    
    Reconozco que estaba nerviosa y fue el quien me tranquilizó
    
    —No pretendo tener sexo contigo. Si tú no quieres.
    
    —Entonces ¿Para qué tanta historia?
    
    —Me muero por tus pechos. He fantaseado con tenerlos en mis manos millones de veces.
    
    Era una confesión esperada, e inevitable que una de sus manos se posó despacio sobre mis pechos y los palpó sobre la ropa mientras con morboso tono de voz me decía:
    
    —Me encantan tus pechos, ¿lo sabes? ...
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