-
El severo castigo de mi vecina
Fecha: 13/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: abofeteado, Fuente: CuentoRelatos
... de compasión. Sus azotes seguidos y con ritmo me provocaban un dolor intenso. Por favor que paré ya pensaba en mi interior, pero la señora no dejaba de azotarme una y otra vez. Zaaassss zaaassss. No tardé en echarme a llorar debido al dolor que me producía su vara. Mi llanto hizo sonreír a mi vecina, sintió una gran satisfacción viendo como sufría su castigo. Se detuvo y su guante tiró fuertemente de mi pelo: —Ahora no eres tan chulo verdad?, solo eres una llorona. Aprenderás la lección te lo aseguro, te azotaré hasta que lo crea conveniente. De hoy en adelante me trataras con mucho respeto y me obedecerás sin rechistar en todo cuanto te ordene — Soltó mi pelo, tiró del extremo de sus guantes ajustándoselos a sus dedos y continuó su labor azotándome. ¿Cuánto tiempo transcurrió? Para mí fue una eternidad. No paró de azotarme una y otra vez hasta dejarme el culo ardiendo y bien marcado. Mi llanto no la detuvo, no sintió ningún tipo de compasión hacia mí, su odio era infinito. Nunca había imaginado que podía detestarme tanto. Ella llevaba razón de ahora en adelante las cosas serían distintas, me había dejado bien claro quién mandaba. Su azotaina duró 15 o 30 minutos, perdí la noción del tiempo. La resaca se me quito por completo, fue un método infalible. No volvería a faltarla al respeto nunca más, me había dado razones de peso. Tras una larga azotaina dio por concluido mi castigo, pero solo momentáneamente. Dejó su vara en un lado de la sala y me hablo con un tono ...
... muy estricto: —Ahora te quedarás así hasta que a mí me apetezca, cuando esto suceda regresaré y me suplicaras perdón, por tu bien que sea sincero de lo contrario no tendré ningún inconveniente en volver a empezar a azotarte — Me asustó de forma contundente. No estaba dispuesto a soportar otra azotaina. Había sido un suplicio y no deseaba que volviese a suceder. Se quitó sus guantes ceñidos a sus manos y se los guardó en el bolsillo de su falda por si volvía a necesitarlos. Antes de marcharse me dirigió unas palabras : —reflexiona sobre tu comportamiento y cómo vas a suplicarme perdón. Espero que cuando regrese te disculpes antes mi por tu comportamiento de lo contrario tendré que seguir castigándote —Tragué saliva por el miedo que me produjo. Se marchó de la habitación y me quedé en la sala inmovilizado sin poder mover un solo musculo de mi cuerpo y con mi repugnante mordaza. Rápidamente me puse a pensar como suplicaría perdón y que palabras usaría. Mi trasero dolorido me incentivaba a pensar sobre mis palabras de disculpa. Mi vecina llevaba razón aprendería modales. Estaba deseando suplicarla piedad y humillarme ante ella para que me perdonara. Me dejó en aquella situación mucho tiempo. Se tomó su tiempo, no tenía ninguna prisa, era consciente que estaba pasándolo realmente mal en aquella posición tan incómoda. Tenía dolorido todo mi cuerpo y mi cabeza no dejaba de pensar una y otra vez como iba a suplicar a la señora su perdón. Permanecí encerrado, atado y ...