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La marca del aspa
Fecha: 25/05/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... uno (1). Ese mismo día, que estábamos calientes y deseosos de venganza, buscamos la ocasión, la hallamos y la aprovechamos. Resulta que al final del día cada uno nos íbamos a nuestra casa en el correspondiente autobús. Pero al que salíamos “Los Maricones Muertos” —tal como nos designaban—, digo que al que salíamos del aula, vimos que Abelardo se metió en el baño, raro hacer pis a esa hora, pero entramos allí y no había nadie más. Dejamos perder al bus y le cortamos la meada a Abelardo del susto. Roberto se animó a decirle su perra vida de matón y cómo pretendía escapar. Entre Damián, Hilario y Facundo lo sujetaron. Roberto, mientras le quitaba los pantalones y el slip blanco y le dijo: —No me ha gustado nada lo que le hiciste al niño, ahora te lo hago yo, pero es poco, porque tú eres mayor que el niño; a ti te voy a cortar los huevos. Yo estaba mirando la total disposición de Roberto que estaba muy enfadado. Roberto sacó de su mochila un cutter y se lo pasó por la cara sin cortarle, pero se agachó y no iba en bromas, sino muy en serio para abrirle el escroto y sacarle los dos huevos, pues con dos dedos había estirado el escroto y levantó el cutter para cortar. Aquello me pareció que iba a ser una sangría horrible. Me agaché, le quité el cutter a Roberto y le dije: — Déjame a mí, que este me ha hecho más daño a mí que a ti. Entonces tomé el pene de Abelardo con dos dedos, cerré el prepucio dejando ver el glande y le hice un aspa con el cutter cruzando el ...
... meato, unos milímetros de profundidad y también el prepucio. Era mi intención cortar en forma de cruz, pero para no cortar mis dedos, me salió un aspa. Sé que aquello debió doler mucho, porque se cayó al suelo y lo soltaron, le saqué un pañuelo de su bolsillo, se lo envolví al pene y le dije: — Vete donde quieras a curarte si no te quieres desangrar —tampoco era para tanto pero tenía ganas de asustar— y mucho cuidadito: Si algo de esto dices y alguien la emprende con nosotros o conmigo, un día dejaré a Roberto que te saque los huevos como quería hacer hoy. Esto te lo juro por mi vida, joder. Entonces Damián dijo: — Yo te cortaré el pene al raso, a ver quién será más maricón tú o yo. Lo dejamos, salimos sin que nos viera nadie. Esperamos en un sitio para ver si salía. No tardó mucho tiempo, iba cogiéndose sus genitales con la mano y muy apresurado. Nunca supimos si dijo o no dijo. Lo que sí nos dimos por enterado es que tardó dos semanas a venir a clase, no tocaron ya nunca más a ningún niño y pasaban por nuestro lado un con respetuosísimo temor. Es claro, o te quieren o te temen, a veces prefiero esto último, es más productivo. — De las cosas de nuestra adolescencia no tenemos por qué tenerlas en cuenta para los negocios. No vamos a ser amigos tú y yo, ni tenemos por qué serlo, pues de casi ninguno de nuestros clientes soy amigo. Al revés sí, algunos amigos se han hecho mis clientes, no por ser amigos, sino porque les interesa y ganan más. Tú eres libre de ...