1. Regalo de Aniversario


    Fecha: 08/06/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos

    ... su sexo. Y ella, al sentir eso, pareció volver a desconectarse de este mundo y entregarse a sus propias sensaciones.
    
    Algo que he aprendido de estas experiencias es que mi esposa siempre disfruta del sexo, sea cual sea la condición en que nos encontremos, de manera que entra muy pronto en sintonía y realmente se da naturalmente a su intercambio con la pareja de turno; En este caso yo… ¡Claro! Hay una diferencia… Y, en su caso, creo que con su marido pudiera no existir la misma excitación que puede encontrar al sentir que es un extraño quien le proporciona tanto o más placer. Ese es un afrodisíaco indudable… para ella.
    
    Mientras me concentraba en atender a mi esposa el muchacho, muy acomedido por demás, se preocupaba por sacarnos fotografías. Entonces, quizá envidioso de que ella encontrara tanto placer con aquel hombre, procuré presionar con intensidad mi pelvis contra su clítoris… Y con esa intensión varié mis posiciones en repetidas ocasiones; me coloque encima de ella en la típica posición del misionero y luego me acomodé para penetrarla lateralmente, lo cual me permite centrar mi presión sobre su punto “G”. Nunca me lo ha dicho, pero creo que la cosa funciona pues veo con satisfacción las facciones de su rostro, las cuales me indican un profundo y continuo placer…
    
    Después de varios minutos de contacto, quizá de varios orgasmos en ella, me retiré retrasando a propósito mi propio placer. Le insinué a ella que atendiera mi sexo con su boca y ella así lo hizo… ANDRES ...
    ... se sintió excitado al ver el expuesto el trasero de mi esposa, quien estaba agachada, de rodillas sobre mí, chupando y chupando mi pene y, sin consultarlo, intentó penetrarla desde atrás, tal vez por su ano... Ella pareció sentirse incómoda y se resistió a aquello, entre otras cosas porque no ha tenido mucha experiencia y práctica en aquello del sexo anal, de manera que la intensidad del momento se perdió. Ella se levantó, pero me dio a entender que quería continuar, solo que quería poner aquel pene en el lugar en el que ella lo quería… su propia concha. Y así fue… Ella se puso en posición de perrito y dejó que aquel la penetrara desde atrás, en una acción que le resultaba más cómoda y apetecible, mientras procuraba seguir atendiendo mi sexo con su boca. No obstante era evidente que la sensación que aquel le producía le bloqueaba la atención que me prodigaba y ella, muy concentrada en lo que aquel hacía, claramente prefería dedicarse a sentir y sentir todo el placer que aquel le prodigaba. Así que yo, consciente de eso, recatadamente me retiré… Y ella, para nada, se opuso. ANDRES bombeó un poco más y creo, por su conducta, que eyaculó mientras lo hacía, de modo que muy pronto, también se retiro, echándose de espaldas sobre la cama.
    
    Después de aquello se quedaron estáticos, inermes, abrazados por largo tiempo; cada cual recuperándose a su manera de los sobresaltos experimentados. Tratamos de hablar un poco los tres, pero todavía se percibía una elevada tensión sexual entre ...
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