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Un profesor, Una alumna y un colegio católico - parte 8 final de serie
Fecha: 13/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
Tendido sobre mi cama disfrutaba de un cigarrillo, mientras las sensaciones de placer permanecían plenamente en mi pene recién descargado. Lo acariciaba suavemente, como recordándole que la noche recién empezaba y lo mejor aún estaba por venir. Cecilia llevó a Micaela al baño y le está aplicando un enema frío. Mentalmente me preparo para conocer por dentro el culo más deseado por todo el colegio y tan solo ese pensamiento comienza a endurecer a mi afortunado héroe de batallas. Todavía me cuesta creer lo que mi Cecilia ha logrado. De la chiquilla estúpida de hace unos meses a una sumisa perfecta y de sumisa total a Ama de otra sumisa que ella misma condujo al trampero. La progresión de su sexualidad pasó de ser aritmética, a geométrica. Cuando vuelven a la habitación Cecilia la trae fuertemente agarrada del brazo. Noto temor en los dulces e indefensos ojos de Micaela. - Alguna duda, Micaela?… - El sexo anal, Amo… nunca lo probé. Dicen que duele… Una fuerte nalgada propinada por Cecilia resuena por toda la habitación y me hace reír. Con la firme voz de una experimentada Ama, le replica: - No tengas la menor duda, perra… te va a doler. Pero también lo disfrutarás como la buena puta que eres. Mi Amo se encargará de ponerte en tu lugar… sabes cuál es tu lugar?… - El de una puta, Señora… Ante esta respuesta Cecilia me clavó una mirada que brillaba de satisfacción. Su sonrisa era tan libertina que no pude menos que apagar mi cigarrillo, levantarme y caminar hacia ella para besarla ...
... con todas mis ganas. Al terminar, noté en los ojos de Micaela una expresión de placer… de deseo. Creo que la excitó vernos. A una seña mía, Cecilia la llevó a la cama y la dispuso en posición de perra. Luego fue a la caja de juguetes, tomó el estimulador anal y comenzó a aplicárselo en el primer nivel de vibración. Yo me ubiqué delante de ella y no tuve que decirle cuál era su tarea. De inmediato comenzó a mamarme. Su rostro denotaba placer y de hecho lo hacía muy bien. No se habrá dejado por el culo, pero ostentaba una maestría en lenguas, no literarias precisamente. Cuando Cecilia le aumenta la intensidad de vibración los gemidos de Micaela se acentúan y creo que intentó decir algo, que por supuesto fue inentendible. Retiré mi pene y le pegué la bofetada que por meses había soñado darle: - No se habla con la boca llena… nunca te enseñaron eso?… qué dirían tus padres si te vieran ahora, hablando con una verga en la boca y un dildo en el culo?… se sentirían avergonzados de lo mal educada que es su puta hija… Cecilia se tapó la boca para no reírse fuerte y yo no le di respiro a la perrita de turno. Me llené mi mano derecha de su cabello. El dolor se dibujó en su rostro. Abrió su boca como para gritar, pero se contuvo. Sabía que sería peor. Con voz firme y muy excitada, le ordené: - Vamos… garganta profunda… Y volví a penetrar su exquisita boca, mientras la atraía de los pelos hacia mí, hasta que la tuvo toda dentro. Las sensaciones de intenso placer que entraban por mi glande, ...