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Un profesor, Una alumna y un colegio católico - parte 8 final de serie
Fecha: 13/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
... permaneció mirándonos, como esperando nuevas órdenes. Su respiración se calmaba poco a poco y su semblante se serenaba. Cecilia y yo nos unimos a ella en un abrazo y los tres nos besamos y acariciamos durante varios minutos. Aquellos temores de Micaela iban desapareciendo. Parecíamos un trío acostumbrado a estar juntos, lo cual era importante, considerando que solo accedió a todo eso para salvar su viaje soñado. Había comprado unas latas de refrescos energizantes y fui por ellas, como para provocar un momento de distensión. El reloj aún no marcaba las dos y media de la mañana, de modo que aún teníamos tiempo. Cecilia y yo bebíamos sentados en la cama, mientras que Micaela lo hacía de rodillas en el suelo, justo frente a nosotros. Así había sido previamente aleccionada y así estaba cumpliendo todo al pie de la letra. Terminado el breve descanso, tendí a Micaela en el centro de la cama, boca arriba y anclé las esposas de cuero a los extremos, dejándola una vez más en posición de X, solo que esta vez no le vendé los ojos. Luego fui a uno de mis cajones y tomé un paquete envuelto para regalo y se lo di a Cecilia: - Es una recompensa por tus progresos y vas a estrenarlo ya mismo. - Qué es, Amo?… -preguntó sorprendida- - Ábrelo y verás… Dos rostros muy sorprendidos habían en la habitación. El de mi Cecilia con la ilusión de una niña en Navidad, recibiendo algo que deseaba mucho y el de Micaela con el temor de que ese “estreno” fuese en el interior de su cuerpo, estando ella ...
... firmemente sujeta e inmóvil. Ambas estaban en lo cierto. Al remover el envoltorio y abrir la caja, Cecilia se encontró con un arnés de cuero al que se le añade un consolador y un par de botones para sus propios orificios. De inmediato me abrazó efusivamente… - Amo!… muchas gracias… es hermoso… La ayudé a ponérselo y le dije que no usara el botón anal. Cuando no es utilizado, se puede desprender la pieza trasera del arnés, dejando su orificio al aire. El pene que calzaba era más bien pequeño, pero con buena curvatura. No quise comprarle un consolador muy grande, para que Micaela no se acostumbre a tanto tamaño. Una vez pronta con su pene artificial, Cecilia miró a Micaela con un deseo tan fuerte en sus ojos, que desde ya se la estaba cogiendo. Subió a la cama gateando lentamente hasta la maniatada sumisa. No la penetró en seco. Hubiese sido impropio de una sumisa mía. Sí se tendió encima de ella, sin apoyarle todo su peso, con sus brazos sobre el colchón a cada costado de ella y comenzaron a besarse… suavemente al principio… con finos roces de lengua, para después comerse la boca. Observarlas me resultó una experiencia muy placentera, a la que no estaba acostumbrado. Con voz firme les ordené a ambas: - Ojos abiertos!… Era una placer verlas penetrarse con sus miradas, tanto como con sus lenguas. Cecilia toma ambas mejillas con sus manos, ladea su rostro, lo recorre con su lengua y baja hasta su cuello… luego sus hombros. Yo comienzo a excitarme. Sin pensar en lo que hago de pronto ...