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Un profesor, Una alumna y un colegio católico - parte 8 final de serie
Fecha: 13/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Xander_racer2014, Fuente: SexoSinTabues
... tuve que hacerlo… Cecilia la encontró por mí. En ese momento comencé a besarla sin decir palabra… para qué?… ella me conoce y sabe que fue por agradecimiento, por admiración… y por amor. Segundos más tarde Micaela respondió: - Pienso… que ustedes son lo que necesito… y que si me aceptaran yo haría lo que ustedes me ordenen. Quisiera probar ser esclava sexual… de ambos… Miré a Cecilia como preguntándole su opinión: - Usted decide, Amo… lo que usted diga para su Cecilia es ley… Qué momento!… qué situación!… y fue ella misma quien me trajo a Micaela, pero más allá de la sumisión absoluta de Cecilia, me gustó verla dominar a Micaela y disfrutarla. Me gustó tenerlas a ambas, pero también verlas a distancia cuando estaban juntas. Y por supuesto no puedo negar lo mucho que me gustó poseer a Micaela… - Bien, Micaela… este es el trato. Seré tu Amo, pero antes que yo Cecilia será tu Ama. Solo con su permiso podrás venir conmigo no estando ella y sin su consentimiento no te atenderé. Así será hasta que te ganes tu collar, lo cual quedará a juicio de Cecilia. Después de eso serás mía y ambas tendrán la misma jerarquía, aunque ante cualquier diferencia ella tendrá más autoridad que tú, por ser la primera. Estás de acuerdo?… - Sí, Amo… totalmente de acuerdo… Luego nos levantamos e hice que Cecilia se parara justo frente a Micaela… - Micaela… lame los pies de tu Ama… La sonrisa de Cecilia mientras Micaela cumplía su orden, jamás se me borrará de la retina. Después volvimos al dormitorio, ...
... ya que quedaba tiempo y le dimos a Micaela un par de orgasmos más. Estos últimos fueron estilo vainilla, sin ataduras, ni humillaciones, ni azotes. Simplemente para elevar su cuenta de cinco a siete. Más tarde, ya todos vestidos, saqué el auto, pues lo había pasado tan bien que quise llevarlas yo mismo en vez de llamar un taxi. Primero dejamos a Micaela en su casa. Cecilia estaba sentada junto a mí y ya cuando Micaela caminaba hacia su casa, la llamó. Ella volvió y hablaron a través de la ventanilla: - Una cosa más, Micaela… hay alguna luz encendida en tu departamento?… Micaela miró hacia el quinto piso del edificio donde vive y contestó: - No, Ama… ninguna… - Bien… entonces dame tus pantis… A esa hora de la madrugada no hay mucha gente en la calle, pero algunos que salen de los locales nocturnos pasaban por la acera de en frente. Micaela se mostró sorprendida e indecisa… - De eso se trata, Micaela… yo mando… tú obedeces. Mujer o niña estúpida?… La misma orden y las mismas palabras que le di en nuestro primer encuentro en el restaurante. Cecilia no dejaba nunca de sorprenderme. Había atesorado aquel momento y ahora lo repetía con su sumisa. Micaela se sonrojó, sonrió y se armó de valor. Metió sus manos bajo su falda, se sacó las pantis y se las entregó a Cecilia. Luego se fue rápido, por las dudas que alguien la hubiera visto, pero al abrir la puerta del edificio, nos sopló un beso y luego desapareció de nuestra visual. Arranqué el auto y llevé a Cecilia a su casa. Antes de ...