1. La lasciva madre de mi amigo Luis


    Fecha: 20/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... Vanessa.
    
    Vanessa botaba y se movía arriba y abajo con mi enhiesta pero dura verga dentro de su muy hirviente chochazo y jadeaba y rezongaba como una zorra en celo.
    
    —¡dame rabo, cabrón!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡oh, sí!, ¡oh, sí!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡oh, sí! —gemía como una zorra Vanessa.
    
    Yo jodía el muy bullente chochazo de la fulana libidinosa Vanessa, mientras la sobaba sus tetas, que subía y bajaba con mi pollón en sus acaloradas entrañas y se desgañitaba, gemía, ululaba y resoplaba del inmenso placer que le daba al ser jodida en esta postura.
    
    —¡oh, sí!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡jode a esta puta madre! —bramaba Vanessa jadeando.
    
    Vanessa proseguía saltando y brincando con mi rabo dentro de su efervescente coño de golfa lujuriosa y se sentía una zorra depravada a la que estaban matando de gusto y perseveraba y persistía en sus gemidos y jadeos de prostituta agitada.
    
    —¡oh, sí!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡así cabrón, jódeme! —mugió jadeante Vanessa.
    
    La fulana libidinosa de Vanessa estaba encantada y embelesada de ser jodida en esta postura y parecía no querer acabar y se ponía más y más cachonda y mantenía sus muy libidinosos jadeos que aumentaban y acrecentaban mis lascivas ganas de no parar.
    
    —¡oh, sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí! —rugió Vanessa como una zorra en celo.
    
    Su calentura iba en aumento y le hacía perseverar en su procaz y obsceno lenguaje sexual.
    
    —¿te gusta joder a esta guarra, eh? ¿quieres ...
    ... que sea tu puta, eh, cabrón? —gimió Vanessa de lujuria.
    
    Vanessa se levantó para cambiar de postura para que la jodiera a cuatro patas, pues deseaba sentirse como una jodida loba libidinosa. Mientras la penetraba con mi rabo proseguía gimiendo y soltando palabras soeces.
    
    —¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡dame rabo! —bufó Vanessa.
    
    Ya tenía posicionada a gatas a la zorra Vanessa y la daba mil empellones con mi carnal martillo pilón y la muy puerca continuaba gimiendo, rezongando, ululando y resoplando de deleite carnal.
    
    —¡uff!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí! —bufaba Vanessa.
    
    Al tiempo que era jodida y bufaba como una perra, se magreaba su hirviente y agitado coño para sentir más placer al ser barrenada por mi rabo de toro.
    
    —¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, ¡sí!, ¡sí!, ¡dame rabo! —jadeaba mandando Vanessa.
    
    Cambiamos de postura, pues la muy libertina deseaba y apetecía engullir otra vez mi rabo de semental en celo.
    
    —¡pon tu gran polla dura en mi boca de zorra, maricón! —impuso gimiendo Vanessa.
    
    A continuación, después de haber mamado mi verga, ordenó con urgencia depravada que la volviera a joder, pues su muy bullente coño necesitaba con urgencia mi brutal pollón.
    
    —¡sí!, ¡sí!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡jode a esta puta zorra!, ¡jodeme, cabrón! —vociferó resoplando Vanessa.
    
    La tenía bien agarrada por sus lascivas nalgas con mis fuertes manos y Vanessa se sentía la zorra más obscena y procaz mientras la taladraba su agitado chocho de guarra ...