1. Un chiringuito como origen de placer


    Fecha: 22/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: remyvelez, Fuente: CuentoRelatos

    ... hacia un lado. Llevaba un pantalón deportivo corto y ajustado, por lo que al levantar la vista de mi libreta pude ver ese monstruo de polla que estaba aún más crecida y dura marcándosele claramente en su ingle y parte del muslo. No debía llevar ropa interior, el cabrón.
    
    De nuevo me quedé unos segundos hipnotizado por esa polla, mientras él comprobaba mi reacción. Y debió de gustarle porque su sonrisilla se ensanchó. Rojo como la grana, me fui a la barra a preparar el café.
    
    Mi corazón latía desbocado y la excitación empezaba a equipararse con los nervios. Tomando aire para tranquilizarme, le eché un vistazo desde lejos. Era un tipo alto, con buenos hombros y parecía que estaba en forma, con una camiseta blanca ajustada. Aunque eso en realidad me daba igual, yo solo tenía pensamientos para esa enorme barra de carne, me imaginaba cómo sería totalmente erecta y me relamía de pensar en ella dándome golpazos en la cara conmigo a cuatro patas jadeando. Con esa edad no tiene freno un calentón. Y yo no es que sea conocido por tener mucho límite en estas cosas.
    
    Cuando terminé de prepararlo, tomé aire para relajarme y se lo llevé, acercándome lentamente a su mesa. Él al verme llegar, ya casi sin disimulo, empezó a masajearse la polla por encima del pantalón, y ante mi incredulidad seguía creciendo. Si seguía mucho más se le escaparía por la pata del pantalón, Dios mío! Decidí que aquello solo podía acabar de una manera, con esa polla dentro de mí, así que saqué sangre fría ...
    ... y sirviéndole lentamente el café y sin apartar la vista de su pollón le dije:
    
    - ¿Desea alguna cosa más?
    
    - Puede ser. Si la adivinas te llevarás una buena propina -me contestó él sin parar de tocársela.
    
    Uf, el cabrón sabía lo que se hacía, y yo perdí el poquito autocontrol que me quedaba, así que me envalentoné:
    
    - ¿Y dónde me darías esa propina?
    
    Se quedó quieto un instante, como si le sorprendiera que le hubiera seguido el juego.
    
    - Vivo a dos calles de aquí, seguro que algo encontramos que te guste.
    
    - Me queda media hora para salir -le contesté yo mientras empezaba a jadear por la excitación-. Si quieres te acompaño.
    
    - Vaya, eres lanzado. Ok, te espero, a ver qué se me ocurre mientras para darte.
    
    - Tengo un par de cosas en mente -me lancé yo.
    
    -¿Sí -respondió él-? A ver qué tal...
    
    Y mientras decía eso tiró el paquete de tabaco al suelo a su lado esperando mi respuesta. Mi polla ya me daba latidos y estaba en una nube de morbo, por lo tras asegurarme que no había nadie cerca, me puse a su lado y me incliné sin doblar las piernas para cogerlo, dejándole mi culo en pompa junto a su mano. Yo llevaba un bañador amplio, de pata hasta medio muslo, por lo que sabía que se marcaba bien. Enseguida note su mano recorriendo mis nalgas e incluso mis muslos.
    
    No me atreví a estar así mucho tiempo, por lo que me levanté y quedándome de espaldas a la gente me aparté la riñonera con el cambio que hasta ese momento había impedido que se viera la erección que ...
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