1. Un chiringuito como origen de placer


    Fecha: 22/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: remyvelez, Fuente: CuentoRelatos

    ... llevaba mucho rato ya y que saltó como un resorte.
    
    - Vaya, parece que lo pasaremos bien -me confirmó él con esa media sonrisa que me estaba poniendo frenético. Se giró un poco más para evitar las miradas y abrió del todo sus piernas, con esa polla enorme ya muy dura que había levantado una auténtica tienda de campaña en sus pantalones -. ¿Es esto lo que quieres, chico?
    
    Con la mirada fija en ella, tan dura que se notaba la cabeza con detalle, solo pude asentir mientras jadeaba, cachondo perdido.
    
    - Pues date prisa, cuanto antes acabes, antes la tendrás -y me dio un azote en el culo, que terminó por hundirme en un pozo de lujuria. Lo miré y con un hilillo de voz le dije:
    
    - Espera aquí.
    
    Me fui disparado a mi jefe y le dije que no me encontraba del todo bien y que si podía salir ya, que solo me quedaba media hora. Él interpretó mi cara roja y mis jadeos como un mal síntoma y me dijo que de acuerdo, que le avisara si mañana seguía mal y no iba a ir.
    
    Dejé la riñonera y cogí la toalla que tenía para ducharme y la coloqué estratégicamente para que no se notara mi erección. Pasé por delante de tío de la pollaza y le dije que nos fuéramos ya. Él se acomodó la polla hacia el lado y sin ningún pudor, con una herramienta gigantesca como esa tan a la vista, empezó a andar hacia una de las calles.
    
    Yo iba a su lado, en silencio, siguiendo sus pasos, en una nube donde solo podía mirar de vez en cuando esa polla que tan orgullosamente iba mostrando. Respiraba ...
    ... entrecortadamente y los nervios me atacaban por la situación.
    
    Sin mediar palabra, paramos en un portal y él abrió. Era un edificio pequeño, de 4 o 5 plantas. Entramos después a un ascensor y marcó el 4. Se giró hacia mí mientras la compuerta se cerraba y yo ya no pude más y acerqué mi mano a esa polla que no se me iba de la cabeza. Él se dejó tocar y emitió un quedó suspiro. La notaba durísima, palpitante, y se me hacía gigantesca.
    
    - Sí que tienes ganas...
    
    Yo solo pude asentir sin apartar mi mirada de ella.
    
    - Ponte de rodillas -me ordenó.
    
    - ¿Aquí?
    
    - Solo estoy yo en toda la planta.
    
    No pude aguantar más, lo necesitaba y me la sudaba si nos pillaba un vecino o no. Me arrodillé de golpe y él por fin la liberó. Era aún más grande de lo que temía, y más desde esa postura. Casi completamente recta con una ligera inclinación hacia arriba que me encantó. No hubo nada que decir, me lancé a chuparla, a lamerla de la base a la punta y finalmente, por fin, me la metí en la boca tanto como pude. Imposible meterla entera, pero el hecho de tenerla dentro fue sublime. Jugueteaba lo poco que podía con mi lengua y rápidamente noté como él movía sus caderas adelante y atrás, suavemente, aunque con tamaño miembro era como empalarme la boca. Lo disfrute como una perra, acariciando su culo para que me la metiera más.
    
    - Qué bien lo haces... ¿Tienes mucha experiencia siendo tan joven? -me pregunto.
    
    Sin sacármela de la boca, intenté asentir, pero no sé si él lo notó. Después de unos ...
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