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Fantasía o realidad
Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Yarys, Fuente: CuentoRelatos
... atrevido mono negro de cuero con escote que llegaba a enseñar la aureola de uno de sus pezones y unos zapatos de tacones de aguja también negros. —¡Oh! ¡Vaya! Parece que he llegado en el momento más oportuno —Sí, querida, como siempre... solo le he puesto a punto. Se llama Sergio y es extremadamente agradable. Ante mi sorpresa comenzaron a besarse. La rubia se acercó a mí y se sentó a mi lado. Susurrándome al oído me saludo y comenzó a besarme el cuello dulcemente. —Sabes muy bien, Sergio, ¿no quieres quedarte un ratito más con nosotras? Acabo de llegar y no me parecería justo que te fueses ahora, pequeño. Su voz se tornaba cada vez más infantil mientras decía esto. Yo, solo pude asentir con la cabeza. Se levantó y se acercó a la morena que estaba tumbada en la mesa del comedor insinuante. Yo también me levanté y me acerqué a ellas. —Siéntate en esta silla, querido, ¡y disfruta de un buen espectáculo! ¡Por cierto, no te hemos ofrecido nada de beber! ¿Un Whisky? Aunque yo no solía beber a esas horas, la situación requería un buen lingotazo, así que acepté. Una vez con la copa en una mesita cercana y sentado en mi improvisada butaca empecé a disfrutar de mi show. Cada una de las chicas se puso a un lado de mi asiento. Se acariciaban los pechos entre sí por encima de sus trajes y se alternaban sentándose sobre mis rodillas y moviendo sus magníficos traseros haciendo que mi pene volviese a ponerse en acción. La morena volvió a tumbarse encima de la ...
... mesa. Me levanté (ya más confiado y tranquilo) y me acerqué a ella. Cuidadosamente le bajé los tirantes y liberé sus sugerentes pechos. Comencé a besarla el cuello y a lamerle y mordisquearle los pezones, mientras la boca de la rubia hacia estragos sobre mi pene, chupándolo sin tregua. Excitado le quité el vestido y descubrí un pequeño tanguita rojo que envolvía el que iba a ser uno de mis tesoros de esa noche. Algo alocado, lo rasgué con fuerza y dejé ante mi vista un jugoso coñito depilado y suave. Sin pensarlo comencé a lamerlo. Mi morena comenzó a estremecerse. Sus gemidos se hicieron cada vez más fuertes, lo cual me impulsaba a seguir chupándola más y más mientras, metía y sacaba mis dedos por su húmeda vagina. La rubia con su boca ocupada gemía fuertemente también. No lo podía aguantar más, pero esta vez decidí llevarme a la morena conmigo en el orgasmo y aumenté la velocidad de mi lengua y de mis dedos. Con un grito de placer, sentí como me corrí en la boca de la rubia que aceptaba mi leche sedienta, mientras la morena se venía en la mía llenándome con sus jugos. Me repuse con un trago de Whisky. La rubia era la que estaba ahora sobre la mesa del comedor, mientras que la morena le comía todo. Decidí regodearme un poco en la visión poco común de dos mujeres jugando y dándose placer entre sí. —Sergio, querido, vamos al dormitorio, allí estaremos más cómodos. La habitación, con una enorme cama en el centro, contenía multitud de juguetes sexuales en varias ...