1. Fantasía o realidad


    Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Yarys, Fuente: CuentoRelatos

    ... estanterías. La morena me miró insinuante y me preguntó cuál prefería que utilizase. Divertido, observé detenidamente aquellos objetos. Descubrí dos que me parecieron especialmente interesantes: un tanga con una polla que le sobresalía y una barra con dos penes en sus extremos. Ambas sonrieron complacidas por mi elección y sin mediar palabra la morena se puso el curioso tanga. La rubia, cerró las piernas súbitamente. Y comenzaron una lucha ficticia en la que mi morena trataba de penetrar a la rubia. Era realmente excitante, y la morena consiguió su propósito. Vi como bruscamente penetraba a su compañera mientras ésta ahogaba un gemido intenso de placer. Con calculadas embestidas la morena iba llevando a la rubia al orgasmo mientras los pechos de ambas se movían y se rozaban entre sí.
    
    Mi pene, erecto de nuevo, suplicaba participar nuevamente en los juegos. Me acerqué al culo de la morena que se movía en un compás caliente. Con mi lengua lamí su coño, que volvía a estar bien lubricado. Pero, esta vez su culo me llamaba más la atención y me dedique a dilatarlo para que recibiese a mi miembro deseoso. Con fuerza lo clavé en su culo y pude escuchar un grito de dolor. Paré bruscamente.
    
    —No pares, sigue, sigue.
    
    Volví a obedecer. Mi pene aprisionado en su trasero salía y entraba proporcionándome un intenso placer mientras mis dos compañeras excitadas gemían y se derramaban una detrás de la otra en maravillosos y sonoros orgasmos. Llené toda la cavidad ...
    ... con mi leche, pero seguía sin estar satisfecho.
    
    La rubia alcanzó el siguiente juguete, la barra. Curioso, volví a sepárame un poco de ellas para que empezasen el siguiente juego. Ambas colocaron cada extremo de la barra en la entrada de sus enrojecidas vaginas. Unieron los pies después, y comenzaron a hacer movimientos como si remasen con las piernas. La barra, con sus pollitas a cada lado entraba y salía suavemente de las vaginas de ambas. Decidí volver a participar. Me coloqué sobre la rubia y practicamos un estupendo 69, mientras con uno de mis brazos movía la barra a mi antojo provocando fuertes embestidas a ambas seguidas de suaves movimientos.
    
    Nos derrumbamos todos sobre la cama. Estábamos desnudos y sudorosos, pero... ellas eran mías, y no podía permitir dejar pasar cualquier oportunidad. Penetré a la morena de lado, mientras la rubia nos acariciaba mimosa. Las coloqué a cuatro patas y empecé a penetrarlas alternativamente. Luego me serví de mi mano para penetrar a la morena, mientras con el pene penetraba a la rubia. Me venía el orgasmo, esta vez de forma más intensa. Ambas se dieron la vuelta y abrieron las bocas deseosas de tragarse mi leche. Me corrí en sus bocas, mientras veía como mi semen las bañaba enteras.
    
    Exhausto me desplomé sobre los mullidos cojines que adornaban la enorme cama. Desperté al cabo de varias horas por unos gritos infantiles. Estaba vestido con mi ropa, tumbado al lado de mi moto en el parque cercano al local… 
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