1. Las confesiones de Jorgito (2)


    Fecha: 24/06/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Una vez en casa lo primero que hice fue desnudarme y sacar el vibrador de su envoltorio en la bolsita. Giré la parte roja y lo sujeté en mi mano cerrando los dedos para sentirlo vibrar. Frente al espejo me lo pasé por la cara, las mejillas, los labios y sin dejar de mirarme me lo metí en la boca después de interrumpir la vibración. Lo estuve chupando y lamiendo de rodillas, imaginando que era la verga del hombre del sex shop que estaba allí, ante mí, en pelotas, dominante, exigente y yo obedeciendo todos sus caprichos y deseos.
    
    Por fin pude romper el hechizo y corrí hacia el baño en busca de alguna crema de mamá que me permitiera lubricar el vibrador y facilitar la penetración.
    
    Por suerte vi en el botiquín varias cremas y sin perder tiempo, muy excitado, elegí una para manos. Me quedaba por resolver donde iba a ponerme para la primera penetración de mi corta vida y elegí la bañera. Me metí en ella y de rodillas lubriqué abundantemente el vibrador. Lo accioné, me tendí de costado y mientras me sobaba el pene, ya erecto, comencé la tarea. Me estremecí violentamente al sentir el contacto de la punta del juguete con mi orificio anal, donde también había puesto yo un poco de crema. De un primer envión logré meter un poco y gemí al sentir un dolor agudo, tan intenso que estuve a punto de suspender la acción, pero a mi miedo se le impuso el deseo, la calentura y entonces seguí adelante a pesar del dolor. Me mordí los labios y noté, cuando ya lo tenía todo adentro del culo, ...
    ... que el dolor iba disminuyendo hasta casi desaparecer mientras yo iniciaba los embates, los avances y retrocesos en medio de gemidos de placer, de un goce intenso que nunca fui capaz de imaginar en mis fantasías.
    
    Así, entre el ir y venir del vibrador y el masturbarme, llegué a un orgasmo que sentí interminable y que me dejó jadeando con el chiche dentro del culo hasta que poco a poco mi respiración se fue normalizando y caí en un relajamiento tan profundo y placentero que estuve a punto de quedarme dormido.
    
    Pero no podía darme ese lujo. Papá o mamá, por algún imprevisto, podían llegar en cualquier momento y no era cuestión de que me encontraran durmiendo en la bañera, desnudo y con un vibrador en el culo.
    
    No sin pena me levanté, me quité el juguete, le saqué las pilas, lo lavé y volví rápidamente al living para vestirme, ya que la ropa estaba al pie del espejo. Inmediatamente después fui a mi cuarto y escondí el vibrador en uno de los cajones del placard donde tengo mis camisas.
    
    Me encontraba con el ánimo alborotado, muy excitado ante el futuro que imaginaba. Ya estaba clarísimo que yo era gay y tendría que vivir con ese secreto, ya que muy tímido y vergonzoso como soy estaba seguro de que yo no iba a ser de ésos que salen del closet.
    
    De pronto volví a pensar en el hombre del sex shop y me dije que él sería el primero en conocer mi secreto. Sí, mientras lavaba el vibrador resolví volver al negocio y que pasara lo que tenía que pasar. Lo dejaría avanzar –porque ...
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