1. Las confesiones de Jorgito (2)


    Fecha: 24/06/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaba seguro de que eso haría ese cincuentón- y yo haría y me dejaría hacer lo que él quisiera.
    
    Después de haber probado las delicias que me había regalado el vibrador deseaba un pene de verdad y sería el del cincuentón, porque no tenía ninguna duda de que me había estado tanteando con sus insinuaciones.
    
    Tardé dos días en juntar el coraje para volver al sex shop y al fin me presenté en el local una tarde. No había clientes, por suerte. Al verme, el hombre curvó los labios en una sonrisa mientras los ojos le brillaban.
    
    -Hola, lindo… -me saludó cuando caminaba hacia la puerta. Escuché que echaba dos vueltas de llave.
    
    -Volviste, querido… Me alegro… -no volvió a su sitio tras el mostrador, sino que permaneció al lado de mí. Yo sentía arder mis mejillas y trataba de controlar el temblor de mis piernas.
    
    -Bueno, contame cómo te fue con… tu novia…
    
    Era el momento y sin dudar dije en un murmullo, con la vista clavada en el piso: No, yo… yo no tengo… no tengo novia…
    
    -Ay, ay, ay, lindo… ¿entonces lo compraste para vos? –lanzó él.
    
    Tragué saliva y después de una pausa admití: -Sí, señor… para mí…
    
    -Qué bien, lindo… ¿Y ya lo usaste?
    
    -Sí… sí, señor…
    
    -Vení, vamos para el fondo… -y sin más me tomó de un brazo para llevarme a la trastienda del local, un pequeño cuarto con estantes donde se acumulaba mercadería de las distintas características. Mis ojos agrandados por la fascinación vieron elementos de castigo, esposas, antifaces, máscaras, entre otros productos ...
    ... que aceleraron mi respiración.
    
    Contra la pared opuesta había una cama de una plaza.
    
    Nos sentamos en ella y me explicó que en esa cama dormía la siesta luego de cerrar el local a la una de la tarde hasta que lo reabría a las cuatro.
    
    -Hablemos claro, querido. –dijo. –sos muy lindo… ¡muy lindo!... La verdad es que desde el primer momento en que te vi me calentaste…
    
    -Ay, señor…
    
    -Y ahora volviste y sé por qué volviste…
    
    -Ay, señor… -repetí acalorado.
    
    -Pero hay un problema, lindo… Sos menor, debés tener quince años o dieciséis a lo sumo y yo no quiero problemas con menores…
    
    Ya dije que no represento la edad que tengo y él, como todo el mundo, me tomaba por un menor.
    
    -No soy menor, señor, tengo dieciocho… -dije resueltamente dispuesto a salvar el último obstáculo que me separaba de mi primera experiencia homosexual.
    
    -Estás bromeando, nene…
    
    -No, señor, tengo dieciocho, se lo juro…
    
    -Mostrame tu carnet de identidad, y no me salgas con el cuento de que no lo tenés acá…
    
    Entonces saqué mi documento del bolsillo trasero del pantalón y se lo extendí.
    
    Lo miró con el rostro iluminado por el entusiasmo, me lo devolvió y rodeándome los hombros con su brazo derecho me atrajo hacia él. Empezó a besarme suavemente las mejillas, los labios, las orejas mientras repetía en un susurro:
    
    -Tranquilito… tranquilito, lindo…
    
    Yo no estaba tranquilo, no podía estarlo. Al revés, me agitaban una emoción nueva e incontrolable y una calentura extrema.
    
    -Sacate la ...