1. Las confesiones de Jorgito (2)


    Fecha: 24/06/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... ropita, lindo… -los diminutivos que él empleaba me calentaban todavía más… “tranquilito”… “ropita”… Eran, no sé, como afrodisíacos… Me tenía totalmente en sus manos, podría hacer lo que quisiera conmigo…
    
    Le obedecí y me saqué la ropa mientras de pie ante él veía por el rabillo del ojo cómo me miraba hasta que empezó a desvestirse también. Ya sin ropas los dos vi su verga bien erecta, palpitante… En medio de mi fascinación me di cuenta de que el tamaño era como el del vibrador y eso me dio la tranquilidad de saber qué tipo de dolor iba a tener que aguantar al principio de la penetración.
    
    Era muy velludo y eso me gustó, me excitó esa pelambre gris en el pecho, los brazos y las piernas que sentí cuando me abrazó estrechándome contra él y besándome otra vez en la cara, los labios, el cuello y los hombros en tanto yo temblaba. Era un muñeco en sus brazos, un muñeco abrasado entero por la calentura y el deseo de esa verga que sentía contra lo alto de mis muslos.
    
    Empecé a jadear justo en el momento en que él presionada con sus manos sobre mis hombros. Supe qué quería y me arrodillé.
    
    -Abrí la boquita, lindo… -me pidió y yo la abrí para recibir su verga y empezar a chuparla y a lamerla guiado por el recuerdo de mis prácticas con el vibrador.
    
    ¡Qué hermoso sabor esa verga!... ¡Qué linda textura en su rigidez!... En un momento, presa yo de las fuertes emociones eróticas, me saqué la verga de la boca y le rogué: -Su leche, señor… quiero tragar su leche…
    
    -Volvé a ...
    ... chupar, lindo…
    
    -Sí, señor… ¡Síiiii! –y seguí chupando y lamiendo hasta que momentos después mi boca se inundó de semen en medio de los gemidos, jadeos y hasta rugidos del hombre que me acariciaba el pelo, los hombros y la cara con manos crispadas.
    
    Fue tal la intensidad del momento que los dos caímos al suelo mientras yo tragaba el semen hasta la última gota.
    
    Nos echamos en la cama de espaldas, uno pegado al otro, resoplando agotados. Nos adormecimos un tiempo que no puedo calcular hasta que él reaccionó primero y después de darme un beso en los labios y mordisquearlos un poco se incorporó y me dijo, imperativo:
    
    -Ahora en cuatro patas, lindo, que te la voy a dar por el culo…
    
    Me refregué los ojos con los dedos de ambas manos y me coloqué en posición sobre la cama.
    
    Cuando sentí el contacto del glande con mi orificio anal me asustó la falta de lubricación. Se lo dije y me tranquilizó:
    
    -No te preocupes, lindo… La bañé en saliva, te va a entrar bien…
    
    Y me entró después de algunos embates, primero unos centímetros haciéndome gemir de dolor y después toda, hasta que sentí los huevos contra mis nalgas. Seguí gimiendo y jadeando de dolor hasta que por fin el sufrimiento se fue reduciendo y dejando su lugar al goce, ese goce intenso e indescriptible que yo había conocido gracias al vibrador.
    
    Él aferraba mis caderas con sus manos y jadeaba, jadeaba cada vez más fuerte hasta que explotó en el orgasmo y me llenó el culo de leche para después caer resoplando sobre mi ...